Articles on Bienestar digital y menores
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Las medidas que adopten las plataformas digitales para frenar los problemas de mal uso de las redes por menores son fundamentales, pero no sustituyen a la alfabetización digital, tanto de los jóvenes como de sus progenitores y educadores.
Antes de señalar la inteligencia artificial como culpable, hay que fijarse en la cronología de la caída de resultados. Regular el uso de la IA para el aprendizaje ha de permitir mantener el esfuerzo de aprender.
Cada vez circulan más stickers de personas reales captadas en momentos divertidos o chocantes. Esto plantea una pregunta que no nos nos hacemos antes de pulsar “enviar”: ¿es legal convertir la imagen de otra persona en una broma? ¿Y difundirla sin su consentimiento?
La crisis de los “influencers” va más allá de la anécdota en redes. Permite revisar cómo se construye la confianza en el entorno digital. Especialmente cuando quienes están al otro lado de la pantalla son niños y adolescentes.
La IA permite crear imágenes y vídeos falsos con la imagen de personas reales de manera fácil y rápida. Es imprescindible educar a los más jóvenes para prevenir este uso o ser víctima de él.
El pensamiento crítico se presenta como el contrapunto educativo a la IA y los algoritmos, pero nuestras definiciones al respecto necesitan actualizarse.
Pautas sencillas y avaladas por la investigación para lograr establecer una comunicación sincera con los adolescentes y acompañarlos en su aprendizaje sobre sexualidad.
¿Sabemos qué datos privados nuestros recopilan los videojuegos y cómo los usan? Pautas para protegernos y jugar con menos riesgos.
Los contenidos audiovisuales consumidos durante la adolescencia pueden tener un gran impacto en los comportamientos y las expectativas sexuales.
Antes de aprender a evaluar una fuente, los niños pasan años consumiendo contenido algorítmico. El daño más duradero de la desinformación se produce en el aula.
Llamamos red neuronal a millones de componentes computacionales relacionados entre sí que en función de una información de entrada ofrece una de salida tras millones de cálculos y datos.
Hablamos de “dispositivos digitales” o de “nuevas tecnologías” para referirnos a un móvil, una tablet, un portátil, un ordenador o una consola. Pero tienen un distinto impacto en nuestro bienestar.
El papel de los juguetes, y de los objetos, en el desarrollo cerebral infantil va mucho más allá del entretenimiento.
La violencia digital afecta de forma creciente a niños y adolescentes, especialmente a las niñas. El reto consiste en proteger sus derechos sin excluirlos del entorno digital.
La Casita de Bad Bunny ha mostrado la influencia de los cánones de belleza en el éxito social. Una realidad que cualquier adolescente experimenta en redes.
Desde fuera, nos puede dar la impresión de que están ‘dispersos’: pero la generación Z estudia de otra manera, y a menudo, de manera más sofisticada y autorregulada.
¿Cómo integrar a los chatbots en nuestras conversaciones sin que desplacen aquello que las relaciones humanas aportan y que no puede ser replicado? La negociación, la diferencia, la imprevisibilidad y la capacidad de transformarnos a través del otro son algunos ejemplos.
Los riesgos digitales no afectan igual a todos los adolescentes: vienen determinados por las desigualdades socioeconómicas.
Los humanos organizamos el mundo en nuestra mente a través de estructuras narrativas. Pero los soportes digitales fragmentan y empobrecen esta capacidad.
Memes, ironía y bromas pueden hacer que mensajes discriminatorios parezcan inofensivos entre adolescentes. Los algoritmos, el grupo y la repetición los normalizan.



















