Articles on bienestar digital
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Un estudio con más de dos mil personas grabadas en su vida real revela que hablamos cada vez menos. ¿Se han perdido esas palabras o hemos cambiado nuestros hábitos y canales de comunicación?
Para los adolescentes del mundo de hoy, la tecnología, más que una mediación, es un elemento propio de sus relaciones. La amistad en el hábitat digital encuentra nuevas vías de socialización, intercambio y creación de vínculos afectivos.
Antes de señalar la inteligencia artificial como culpable, hay que fijarse en la cronología de la caída de resultados. Regular el uso de la IA para el aprendizaje ha de permitir mantener el esfuerzo de aprender.
La brecha informativa entre jóvenes y adultos se amplía mientras cambian sus referentes: las redes sociales y los ‘influencers’ ganan terreno frente a los medios tradicionales.
Una investigación analiza el ecosistema digital que hace posible la mercantilización de la intimidad y examina cómo plataformas, algoritmos e intermediarios están transformando la sexualidad y las relaciones de género.
Un autoexamen sincero es el primer paso para detectar si somos víctimas del tecnoestrés para, a continuación, poder tomar medidas sencillas, que requieren disciplina y voluntad.
La ciencia muestra que el bienestar depende más de la calidad que de la cantidad de nuestras interacciones.
Hablamos de “dispositivos digitales” o de “nuevas tecnologías” para referirnos a un móvil, una tablet, un portátil, un ordenador o una consola. Pero tienen un distinto impacto en nuestro bienestar.
La violencia digital afecta de forma creciente a niños y adolescentes, especialmente a las niñas. El reto consiste en proteger sus derechos sin excluirlos del entorno digital.
Desde un jersey olvidado a las instrucciones para el trabajo de Ciencias, cientos de mensajes pueden acumularse en pocos minutos en un grupo de familias del colegio. ¿Cómo conviene gestionarlos?
La publicación de imágenes de menores por otros menores en redes sociales plantea riesgos legales y de privacidad. La legislación protege especialmente su imagen y permite exigir su retirada, indemnización o responsabilidades.
Desde fuera, nos puede dar la impresión de que están ‘dispersos’: pero la generación Z estudia de otra manera, y a menudo, de manera más sofisticada y autorregulada.
En una sociedad saturada de cifras, comprender gráficos y datos públicos se ha convertido en una competencia democrática esencial para combatir la desinformación y participar críticamente en la vida pública.
Los riesgos digitales no afectan igual a todos los adolescentes: vienen determinados por las desigualdades socioeconómicas.
Hacer un uso responsable y deliberado de la tecnología debería estar al alcance de todos los ciudadanos, no solo de los mejor informados
Los trucos para mantenernos mirando la pantalla se conocen a fondo y su efecto en el bienestar también: ha llegado el momento de exigir otra tecnología.
Analizamos las estrategias comerciales en los videojuegos modernos para obligar a gastos extras y enganchar a los usuarios.
‘Me gusta’, mensajes sin responder y ‘scroll’ infinito no son solo hábitos digitales: revelan cómo buscamos afecto, seguridad y conexión en la era del ‘smartphone’.
A través de más de sesenta textos, en este año hemos funcionado como agregadores de conocimiento multidisciplinar sobre bienestar digital aportado por sociólogos, educadores, psicólogos, pediatras, legisladores, expertos en ciberseguridad, psiquiatras, lingüistas… Y como colofón, los hemos reunido en un monográfico que no tiene desperdicio.
Vivimos en un mundo tan físico como digital; los jóvenes intentan evitar la influencia excesiva de las redes, pero es casi imposible vivir al margen.



















