Articles on lectura infantil
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Cuarenta años de estudios apuntan a que enseñar letra a letra, pronto y con muchas horas es la clave. Y el caso es que lo hemos sabido siempre.
Cantidad no es calidad, mucho menos en lectura. La comprensión lectora no es lo mismo que el hábito lector o la agilidad con la que leemos.
‘Devorar’ libros está muy bien, pero no es suficiente para desarrollar una capacidad de comprensión profunda de textos variados. La escuela puede enseñar específicamente esta habilidad.
Que las vacaciones son la época perfecta para reencontrarse con la lectura por placer se da por hecho. Pero… ¿qué elegir? Hemos preguntado a ocho expertos y estas son sus recomendaciones.
¿En infantil o en primaria? ¿A la vez o por separado? ¿Mayúsculas primero o minúsculas? Dudas clásicas sobre el aprendizaje de la lectura y la escritura, respondidas desde la ciencia.
Proponemos espacios de lectura ‘valientes’ donde niños y niñas nombren sin miedo, pregunten sin ser juzgados, señalen una injusticia aunque no sepan resolverla o cambien de opinión.
La literatura infantil no debe ser más ni menos “aleccionadora” que la adulta. Clásicos como Alicia o Huckleberry Finn demuestran que, cuanto más complejo el mensaje, más rica es la experiencia de leer.
Con 68 lenguas originarias, México es un paraíso de diversidad lingüística y cultural. Sin embargo, esta riqueza no se ve reflejada en las estanterías de la literatura infantil y juvenil.
Los cimientos para aprender a leer y escribir se pueden asentar a partir de los dos años con juegos y actividades muy sencillas.
Claves para entender cómo la literatura puede fomentar la empatía.
Enseñar de manera explícita supone explicar lo que se va a aprender, dividir la tarea en pasos, poner ejemplos y hacerlo delante de los estudiantes para que nos imiten.
Hay un 80 % de niños de entre 8 y 14 años que leen habitualmente en su tiempo libre. Cada generación lee más, lo que indica que las políticas de fomento de la lectura tienen impacto.
Enseñar a leer es también enseñar a disfrutar y entender la literatura, y esto se consigue desde primaria con el ejemplo y propuestas bien seleccionadas.
Para ser buenos lectores se tienen que conjugar muchos factores. Existen intervenciones con elementos de juego que ayudan a los escolares a aprender a leer mejor.
La lectura es imprescindible en todas las asignaturas, no solamente en la clase de lengua. Los maestros de primaria pueden dedicar un tiempo a la semana a su práctica en el aula con este método.
‘El Principito’ puede ser un tesoro para el aula de Educación Primaria y convertirse en un recurso educativo único que ofrece al alumnado enseñanzas atemporales y valores fundamentales.
Leer correctamente, con agilidad y facilidad, no es lo mismo que entender y procesar lo que se lee. No se enseña de la misma manera, y es importante tenerlo en cuenta.
Todo texto escrito puede expresarse en público, para potenciar al máximo su capacidad de comunicación colectiva. Leer textos apropiados a cada etapa contribuye al desarrollo lector.
Los diagnósticos de TDAH o dislexia y su prevalencia varían mucho según los baremos usados, lo que hace el infradiagnóstico discutible. Lo que podemos hacer con certeza es prevenir estos transtornos.
Las vacaciones parecen el momento ideal para fomentar el hábito lector de pequeños y jóvenes. Sin embargo, parece que los padres no usan el enfoque adecuado para fomentar el gusto por leer. Utilizar como referencia los hábitos lectores del adulto nunca es un buen punto de partida. Tampoco pensar que la literatura es mejor que la música o el cine.



















