Articles on lectura juvenil
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Cantidad no es calidad, mucho menos en lectura. La comprensión lectora no es lo mismo que el hábito lector o la agilidad con la que leemos.
‘Devorar’ libros está muy bien, pero no es suficiente para desarrollar una capacidad de comprensión profunda de textos variados. La escuela puede enseñar específicamente esta habilidad.
El gusto por la lectura depende de lo que leemos: en la adolescencia, elegir bien es clave para despertar este placer.
Que las vacaciones son la época perfecta para reencontrarse con la lectura por placer se da por hecho. Pero… ¿qué elegir? Hemos preguntado a ocho expertos y estas son sus recomendaciones.
“¿Leer o no leer?” En la adolescencia no es solo ocio: la lectura activa procesos clave en el cerebro en desarrollo y favorece el pensamiento crítico, la atención y la comprensión del mundo.
Con 68 lenguas originarias, México es un paraíso de diversidad lingüística y cultural. Sin embargo, esta riqueza no se ve reflejada en las estanterías de la literatura infantil y juvenil.
En plena era digital, la Generación Z sigue leyendo, pero de otro modo. ¿Cómo ayudarles a recuperar la atención y profundidad que exige el mundo académico y profesional?
Hay un 80 % de niños de entre 8 y 14 años que leen habitualmente en su tiempo libre. Cada generación lee más, lo que indica que las políticas de fomento de la lectura tienen impacto.
La obra de Cortázar es una de las más utilizadas en las aulas de secundaria cuando se aborda la literatura latinoamericana. De entre su enorme producción, es importante elegir con criterio pedagógico.
Los arquetipos literarios del héroe o la mala madre siguen estando presentes en la literatura actual. Entenderlos puede facilitar el acercamiento a los clásicos.
Todo texto escrito puede expresarse en público, para potenciar al máximo su capacidad de comunicación colectiva. Leer textos apropiados a cada etapa contribuye al desarrollo lector.
Solo un 1,2 % de la población española lee poesía. Entre quienes menos leen están los adolescentes, especialmente los chicos.
Las vacaciones parecen el momento ideal para fomentar el hábito lector de pequeños y jóvenes. Sin embargo, parece que los padres no usan el enfoque adecuado para fomentar el gusto por leer. Utilizar como referencia los hábitos lectores del adulto nunca es un buen punto de partida. Tampoco pensar que la literatura es mejor que la música o el cine.












