Articles on sueño
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El cansancio del jefe puede pagarlo todo su equipo: peor trato, menos carisma y presión para estar siempre disponibles. Liderar bien puede empezar en la almohada.
Tener más tiempo para dormir no garantiza el descanso. La mente tarda en desconectar y las vacaciones no pueden reparar por sí solas el cansancio acumulado durante todo el año.
En psicología se llama “procrastinación del sueño” a retrasar la hora de dormir sin que exista una causa externa que lo impida. ¿Qué nos lleva a hacerlo?
A medida que envejecemos nos volvemos más matutinos. Escuchar los ritmos biológicos es fundamental para mantener una buena salud.
El sueño es una parte activa del rendimiento físico, cognitivo y de la regulación metabólica. Por lo tanto, una sola mala noche puede pasarnos factura a nivel físico y cognitivo
Recurrir a la melatonina como solución rápida ante cualquier dificultad para dormir puede ser perjudicial.
Más de la mitad de los adolescentes utiliza el móvil entre medianoche y las cuatro de la madrugada. La hiperconexión está transformando la noche en una extensión de la vida social.
Nuestra composición microbiana puede influir en cómo dormimos, pero el descanso nocturno también es necesario para mantener una microbiota diversa y equilibrada.
Con el paso de los años, dormir “como un niño” se vuelve más difícil. El sueño parece menos profundo, los despertares nocturnos son más frecuentes y cualquier pequeño ruido puede interrumpir el descanso.
Pulseras, relojes y anillos inteligentes prometen decirnos cómo dormimos. Pero sus datos tienen limitaciones y pueden alterar nuestra percepción del descanso hasta el punto de empeorarlo.
Dormir poco los días laborables y darse un atracón de sueño el fin de semana es un hábito muy extendido. La ciencia demuestra que la falta de sueño diaria no se corrige con descansos ocasionales.
La resiliencia neuronal no solo tiene que ver con el poder fisiológico del sueño reparador. Inciden también en ella los hábitos saludables, la empatía, el equilibrio emocional y el control del pensamiento.
Este fin de semana cambia la hora. Aunque parezca un ajuste menor, adelantar el reloj puede afectar al sueño, la atención, el humor y el bienestar psicológico durante varios días.
Algunas técnicas y entrenamientos pueden influir en lo que soñamos, pero ni siquiera los mayores expertos pueden controlar sus vivencias oníricas a voluntad.
Aunque con la edad empeora el descanso nocturno, ciertos cambios o una mayor dependencia de hipnóticos pueden indicar un envejecimiento cerebral no saludable, lo que convierte al sueño en un posible marcador temprano de riesgo cognitivo.
Forzar el reloj biológico no trae éxito, solo fatiga. El éxito no empieza a las cinco de la mañana, sino cuando dejamos de vivir permanentemente cansados.
Si mi mente puede crear experiencias que parecen reales mientras duermo, ¿cómo sé que ahora no está haciendo lo mismo? Veamos lo que dice la ciencia.
Sabemos más que nunca sobre el sueño, pero dormimos peor que nunca. La paradoja no se explica por hábitos individuales, sino por cómo organizamos el tiempo, el trabajo y la vida cotidiana actual hoy.
Hay una razón que explica por qué a veces nos despertamos en mitad de la madrugada.
Un nuevo estudio revela que también las personas que no trabajan sucumben a la desazón y el decaimiento característicos de la “ansiedad del lunes”.



















