Articles on dieta mediterránea
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Nuestro estudio, llevado a cabo con 84.000 personas de entre 2 y 24 años, mostró que el porcentaje de jóvenes que come bien se ha reducido significativamente en poco más de diez años.
Adoptar una alimentación 100% vegetal supone una reducción de hasta un 46 % en nuestra huella de carbono, aunque seguir un patrón omnívoro mediterráneo ya conlleva efectos positivos en el medio ambiente.
Algunos productos asociados tradicionalmente a esta patrón alimentario, como la carne de cerdo, los embutidos y el vino, son cuestionables.
Los productos del mar contienen numerosos nutrientes, como los ácidos grasos omega-3, que aportan beneficios para la salud en todas las etapas de la vida con una reducida huella de carbono.
Compartir mesa es consustancial a la dieta mediterránea y funciona como una “vacuna social”: cada encuentro refuerza vínculos, reduce el estrés y crea un espacio cotidiano para la expresión emocional.
La petición de la UE de que todos tengamos preparada una mochila de 72 horas ha generado gran revuelo. ¿Cuáles serían los alimentos más adecuados? ¿Podrían ayudarnos a controlar el estrés y la ansiedad?
En los países mediterráneos nos da la impresión de que este aceite vegetal es muy popular en todo el planeta, pero este es ampliamente superado en producción y consumo por otras alternativas.
Según los indicios, las personas con depresión que siguen los patrones alimentarios mediterráneos pueden experimentar una mejoría. ¿La razón? Una reducción de los mecanismos inflamatorios.
Al contrario que la dieta occidental (abundante en grasas trans y calorías), la dieta mediterránea favorece la capacidad de concebir en las mujeres.
Últimamente la dieta cetogénica y el ayuno intermitente han ganado popularidad tanto como estrategia para reducir el peso corporal como por sus potenciales efectos beneficiosos para la salud y el cerebro. ¿Qué hay de cierto?
La dieta saludable y el ejercicio físico son nuestras únicas armas para mantener a raya una enfermedad infradiagnosticada y que se vincula directamente con la obesidad.
Los hábitos alimentarios pueden influir en la salud mental de la población adulta.
La mala dieta es un importante factor de riesgo para desarrollar una enfermedad cardiovascular. Evitar ciertos alimentos e incluir otros (frutas, verduras, legumbres, frutos secos, aceite de oliva…) nos ayudará mantener un corazón sano y en plena forma.
Está rico, se conserva bien y puede prepararse de múltiples formas. Pero es que, además, el tomate es un valioso aliado para mantener nuestra salud cardiovascular.
Ni la dieta del pomelo, ni la de la manzana, la del arroz o la de los cacahuetes. Ninguna es recomendable desde el punto de vista nutricional y pueden causar desde anemia o desnutrición a cambios de humor exacerbados.
La agroecología promueve el consumo de vegetales, cereales y legumbres, alimentos más sostenibles para el planeta y más saludables para la población, reduciendo el impacto ambiental de los cultivos y la presencia de pesticidas y metales pesados en los alimentos.
Según un estudio reciente, estos frutos tienen un mayor contenido en antioxidantes que otras variedades de kiwis. A eso hay que añadir que se pueden comer de un solo bocado y no generan desperdicios.
A ciertas edades, conviene desayunar y merendar cada día. Sobre todo si se siguen ciertas pautas saludables y sostenibles como incluir frutas de temporada, frutos secos y cereales integrales, huyendo de alimentos envasados.
La merluza tiene muy buenas propiedades nutricionales y su pesca una baja huella de carbono. Educar a los más pequeños en buenos hábitos de alimentación es la mejor forma de garantizar el futuro del planeta.
Se acerca el verano, con sus exigencias de un físico atractivo que empujan a algunas personas a iniciar dietas de adelgazamiento. Sin embargo, si no se entienden y se llevan a cabo correctamente, suelen provocar una recuperación de peso posterior.



















