Articles on hambre
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La iniciativa de la ONU para promover un mapamundi más equitativo del mundo nos invita a reflexionar sobre la representación cartográfica de problemas globales como el hambre.
Los conflictos armados, las crisis económicas, el cambio climático y el déficit de financiación humanitaria están deteriorando preocupantemente el estado de seguridad alimentaria en muchos países, advierte un nuevo informe.
El conflicto ucraniano ofrece un claro exponente del uso de la privación de alimentos como arma de guerra.
Picar entre horas suele asociarse a un hábito poco saludable. Sin embargo, si se hace de la manera correcta podría ser una herramienta útil para la salud.
Todo apunta a que el recién elegido papa León XIV liderará un mandato donde las cuestiones alimentarias, tanto físicas como espirituales, no serán secundarias. Un nuevo enfoque que tiene su origen en su pasado como prelado en Perú.
Las situaciones estresantes influyen sin duda en el apetito, pero cada persona responde de una manera diferente debido a una conjunción de factores biológicos y psicológicos.
Un tercio de los alimentos para el ser humano se pierde en la fase de producción primaria o en algún punto de la cadena alimentaria. En un escenario de escasez global, ¿cómo puede la tecnología ayudar a frenar este desperdicio?
¿Quién no ha experimentado un cambio brusco de ánimo solo por no haber comido? La falta de alimento desencadena una cascada de respuestas fisiológicas que afectan a nuestra conducta.
Comer de manera pausada, masticando lentamente y percibiendo los sabores, no solo fomentará la sensación de saciedad, sino que también mejorará nuestra digestión.
El simple hecho de mirar imágenes de comida nos abre el apetito y activa los resortes fisiológicos de la ingesta, pero, como sugieren recientes estudios, también podría quitarnos las ganas de comer.
La ansiedad, la depresión o el mero aburrimiento pueden despertar un tipo de hambre que no tiene que ver con nuestras necesidades fisiológicas y que demanda alimentos poco saludables. ¿Cómo podemos hacerle frente?
Los peores años del hambre en la posguerra española constituyeron una auténtica hambruna durante la que cayó drásticamente el poder adquisitivo de la población y se registraron miles de muertes por inanición.
El libro registra los sombríos efectos de una falta casi total de alimentos en el cuerpo humano. Es un tesoro para los médicos que también muestra la dedicación y humanidad de los científicos judíos.
La falta de producción de cereales en Ucrania, los flujos comerciales de semillas y cereales procedentes del Mar Negro detenidos y la interrupción del comercio de fertilizantes de Rusia y Biolelorrusia no tardarán en poner en peligro la seguridad alimentaria de muchos países si no se toman medidas.
El Holodomor es un término que se traduce como “matar de hambre”. Hace referencia a la hambruna que asoló a la URSS y tuvo un gran impacto en Ucrania entre 1932 y 1933.
2020, 2021 y quizás ahora 2022, han sido años muy malos, pero comparados con lo que ocurrió en 536, un año en el que confluyeron la erupción de volcanes, una peste, una hambruna y un invierno interminable, parecen muy poca cosa.
Que tantas personas pasen hambre no es por falta de comida. La agricultura mundial podría alimentar a 12.000 millones de seres humanos (un planeta y medio). Eso sí, a condición de sustituir buena parte de la carne de la dieta por proteína vegetal. Cuestionar las macrogranjas tiene más sentido que nunca.
El cambio climático afecta al rendimiento agrícola y, por ende, al hambre en el mundo. Pero la intensificación agrícola también provoca daños que contribuyen a acentuar las alteraciones del clima.
Nuestro organismo dispone de sofisticados mecanismos neuronales y hormonales, automáticos y conscientes que regulan la cantidad de alimentos que necesitamos ingerir.
Aunque sentir hambre sea una sensación común, en ella y en su oponente, la saciedad, interfieren multitud de factores, tanto físicos como emocionales.



















