Articles on alcohol
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En verano aumenta la vida social y, con ella, el consumo de alcohol o refrescos y el picoteo de aperitivos y tapas que suman kilocalorías, grasa y sal a nuestro organismo. Esto no solo se traduce en un aumento de peso, sino también en un perjuicio para nuestra salud.
El alcohol es un bandido, que roba las vidas de millones de personas diariamente; es esclavista, porque somete nuestra voluntad hasta no ser dueños de nosotros mismos; y es asesino, porque mata a tres millones de personas al año, sin contar las muertes indirectas.
Un estudio ha revelado que las personas son más propensas a emborracharse los días en que están de buen humor.
Consumir alcohol solo aporta calorías vacías que repercuten en nuestro equilibrio calórico, incrementando la ingesta total de energía. Y suele asociarse a una dieta de peor calidad.
Los consumidores tienen derecho a conocer la composición nutricional y el (elevado) número de calorías que aportan las bebidas alcohólicas, pero la normativa actual no obliga a las compañías a facilitar esta información.
Adultos alcohólicos, adolecentes que abusan de la bebida e incluso los niños cuyas madres han consumido alcohol durante el embarazo pueden sufrir serias alteraciones neuronales.
Ha costado considerar al alcoholismo como una enfermedad en lugar de un vicio, pero el estigma aún perdura en la sociedad.
Las campañas de prevención sobre los peligros del consumo de alcohol tienen más probabilidades de influir en el comportamiento cuando implican a los jóvenes que cuando siguen siendo prescriptivas.
Está científicamente comprobado que el inicio a edades tempranas en el consumo de alcohol reduce la capacidad del cerebro para resistir los estragos del envejecimiento.
Basándonos en la evidencia científica, ningún profesional o institución debería recomendar el consumo de alcohol para mejorar la salud. Y convendría retrasar la edad de inicio al consumo.
En los últimos meses han aparecido numerosas noticias en prensa relativas a la supuesta utilización de “éxtasis líquido” para cometer abusos sexuales, robos o asesinatos. ¿Cómo funciona esta sustancia?
Las sustancias psicoactivas tienen consecuencias negativas bien conocidas para la salud. Pero también pueden cambiar la expresión genética de los usuarios y de sus hijos. He aquí cómo.
El anunciado nuevo suplemento que afirma reducir los efectos resacosos de la ingesta de alcohol está basado en un estudio que presenta muchas dudas.
Dejar de beber no basta. Es cierto que los daños que ocasiona el alcohol sobre el cerebro revierten conforme avanza el tiempo sin consumirlo. Pero en la fase temprana de abstinencia, el daño cerebral empeora. ¿Por qué?
La biología nos dice que a los 18 años el cerebro no ha madurado. Retrasar la edad legal de consumo de alcohol puede posponer el consumo entre adolescentes y reducir sus efectos negativos.
El ejemplo de los adultos de su entorno y la posibilidad de vivir experiencias de socialización y disfrute tienen un impacto relevante en el consumo de alcohol por los adolescentes.
Fatalismo, rebeldía, economía… muchas son las razones tras el fenómeno del botellón, y pocas las alternativas posibles que no pasen por un cambio ideológico general.
Las campañas de marketing social deben fomentar alternativas de ocio adecuadas, aunque el problema radica en la relación entre alcohol y ocio que existe en la sociedad en general.
Uno de los componentes del organismo que nos interesa mantener en perfecto estado de revista es el sistema inmunitario. Consumir cítricos, hidratarnos correctamente, dormir las horas necesarias y practicar ejercicio físico ayudan a ponerlo a punto.
Durante la adolescencia, las glándulas mamarias se están desarrollando y es cuando son particularmente susceptibles a exposiciones carcinógenas.



















