Articles on soledad no deseada
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La soledad no es una enfermedad ni una pandemia, sino una consecuencia de la fragmentación social, el debilitamiento de los vínculos y la falta de participación en comunidades y actividades compartidas.
La soledad no deseada es una carga negativa que genera sufrimiento. El debilitamiento de los lazos y el aumento del individualismo potencian este problema, que afecta a jóvenes y mayores.
Para millones de personas que se sienten solas: ¿es la Navidad en soledad una experiencia traumática? ¿Tenemos expectativas idealizadas de que no podríamos vivirla de otra forma?
La inteligencia emocional, la autorregulación y la resiliencia contribuyen a un mayor bienestar en la etapa universitaria y nos serán útiles para siempre.
La filósofa Victoria Camps analiza por qué hemos dejado de confiar en muchas de las cosas que nos rodean, como la política o las
instituciones, y nos hemos refugiado en círculos íntimos. Desde la ética y la filosofía, propone recuperar el respeto, la esperanza y la capacidad crítica para afrontar un mundo polarizado.
A veces, el dolor emocional pesa más que el físico. Cada vez más jóvenes se autolesionan para aliviar una carga interna que no saben cómo expresar.
¿Por qué se sienten solos los jóvenes y qué soluciones podemos ofrecer desde los centros educativos, la comunidad, la salud o las políticas públicas?
Una experiencia piloto conciencia ahonda en las causas de esta lacra social, implicando a jóvenes universitarios para visibilizar y trabajar en posibles soluciones.
La soledad no deseada afecta cada vez más a los jóvenes, especialmente en tiempos de transición a la edad adulta. Factores como la precariedad y falta de apoyo emocional influyen en esta situación.
“Fue una noche sin estrellas cuando al irte me dejaste tanta pena y tanto mal”. Si tuviéramos que crear una lista de Spotify con las canciones que hablan de la soledad, no hay duda de que esta sería de…
En los últimos tiempos se ha intensificado el debate científico sobre la soledad y se han realizado muchas investigaciones, pero aún nos queda mucho por saber sobre un asunto de gran importancia social y sanitaria.
El envejecimiento es un factor de riesgo para sufrir soledad. Y cuando esta se convierte en crónica, puede deteriorar la salud mental a múltiples niveles: desde predisponer a sufrir demencia a aumentar las papeletas de caer en una depresión.
Es más frecuente en mujeres que en hombres y ocurre más en adultos jóvenes. Conlleva un enorme coste social al estar asociada a mayor coste sanitario y pérdida de productividad y de calidad de vida.












