Articles on neuroplasticidad
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Siempre se ha dicho que para superar un desamor lo mejor era ir al gimnasio. Tal vez fuese verdad.
En los periodos críticos ligados a la infancia y la adolescencia hay mayor neuroplasticidad. Son momentos especialmente aptos para aprender, pero también más vulnerables a influencias negativas.
Hablar con Cristo ya no es cosa de iluminados. Basta con bajarse la aplicación ‘Texto con Jesús’. Sermones con IA, confesores virtuales y videojuegos redefinen la trascendencia e instauran la ciberreligión.
Generar neuronas nuevas en un cerebro maduro no es fácil. Lo que sí es posible es favorecer que se formen nuevas conexiones entre neuronas con una dieta rica en verduras que evite los ultraprocesados.
En enero, el mes de los buenos propósitos, abundan los mensajes publicitarios con la idea de que podemos dejar de fumar o acostumbrarnos a hacer deporte en tan solo tres semanas. ¿Tiene algún fundamento científico?
Gracias a esta técnica de cirugía cerebral, el paciente puede interactuar y responder preguntas en el transcurso de la operación. El objetivo es minimizar los daños en zonas críticas del cerebro, pero también sirve como herramienta de investigación neurocientífica.
Relacionarnos con los demás implica dominar una serie de procesos mentales que, gracias a la plasticidad de nuestro cerebro, pueden adiestrarse.
Gracias a la extraordinaria capacidad del cerebro para cambiar y adaptarse a las circunstancias, la pérdida de visión se compensa con una reorganización funcional. Así, las neuronas que manejaban información visual ahora pueden servir para otros fines.
Obstáculos casi insalvables impiden conectar un cerebro al cuerpo de un receptor con éxito. De momento, lo que sí se puede hacer (y se hace) es trasplantar neuronas como posible tratamiento de ciertas enfermedades neurológicas.
Las modificaciones observadas en los cerebros de las gestantes parecen prepararlas para enfocar su mente en el bebé, aunque también podrían explicar por qué algunas mujeres son más propensas a la depresión posparto.
Podemos aprender gracias a la capacidad plástica del cerebro, la observación e imitación de otras personas, la motivación, nuestro estilo de aprendizaje e incluso las emociones implicadas en el proceso.
El cerebro de los niños y niñas que están creciendo en la pandemia no va a salir de rositas. No solo porque las restricciones y el uso de mascarillas impiden su aprendizaje natural. También porque viven en una sociedad donde crecen la ansiedad, el estrés y la tristeza.
¿Puedo curarme -o reducir mi dolor- sólo con imaginación? Evidencias actuales apoyan que al imaginarnos realizando movimientos (imaginería motora) activamos áreas cerebrales directamente relacionadas con la modulación del dolor y el movimiento sin aumentar los síntomas.
Los autores desarrollan una aplicación basada en la terapia de reminiscencia, que usa estímulos como imágenes o sonidos para favorecer el recuerdo y mejorar el bienestar de las personas mayores.













