Articles on incendios forestales
Displaying 21 - 40 of 85 articles
En el contexto actual de cambio climático, las plantaciones de pino, muy abundantes en España, pueden ser puntos críticos para los grandes incendios.
El suelo afectado por el fuego sufre cambios invisibles que afectan su calidad. Entender cómo se alteran sus propiedades es clave para restaurar los bosques y recuperar su equilibrio.
Según datos de la Organización Meteorológica Mundial, las concentraciones de dióxido de carbono alcanzaron un nuevo máximo en el 2024, aunque los datos revelan también buenas noticias.
Los incendios siguen evolucionando: muchos se clasifican como de sexta generación, prácticamente imposibles de extinguir, y ya no afectan sólo a terrenos forestales, como han demostrado los de este verano.
El fuego forma parte del Mediterráneo, pero el cambio climático y el abandono rural lo han vuelto una amenaza. Entender su papel ecológico es clave para prevenir y convivir con los incendios.
El lema “el pueblo salva al pueblo” refleja solidaridad ante los incendios ocurridos en España, pero oculta fallas estatales. La autoorganización vecinal no sustituye instituciones sólidas, recursos y coordinación pública.
El autor plantea siete aspectos principales, relacionados, entre otros asuntos, con la cultura del riesgo, la prevención y los sistemas de alerta, que debería incluir un proyecto nacional para abordar los incendios.
Los contaminantes generados en los incendios forestales, como las partículas finas y el ozono, pueden viajar grandes distancias transportados por el aire. Se necesitan planes para vigilar sus efectos en la salud.
Las llamas no sólo arrasan bosques: los bulos sobre los incendios multiplican el miedo y la rabia, y ponen en relieve la urgencia de apostar por prevención y responsabilidad también en el ecosistema digital.
La meteorología y el abandono del medio rural han influido en la gravedad de los incendios de este año, pero no nos olvidemos de otro factor: la falta de una verdadera cultura del riesgo.
La selvicultura adaptativa permite mantener la funcionalidad y resiliencia de los ecosistemas forestales ante las diferentes circunstancias y elementos que están comprometiendo su integridad.
Los desiertos de Australia arden, y arden con fuerza, si se deja que se acumule combustible. Este año, los guardabosques indígenas han quemado grandes extensiones de terreno preventivamente para evitarlo.
Culpar al cambio climático o a las especies forestales de los incendios solo sirve para enmascarar el verdadero problema: la desatención de las zonas rurales.
Mientras que algunos incendios abren oportunidades para que la vida renazca con fuerza, los de alta intensidad pueden iniciar una degradación irreversible si no actuamos con inteligencia.
Los incendios de 2025 muestran las consecuencias de un modelo agotado de relación con el medio rural y la urgencia de un nuevo contrato social que reconozca sus contribuciones.
En entornos mediterráneos o atlánticos, el fuego puede parecer una fenómeno inexorable, pero parte de sus catastróficas consecuencias pueden evitarse con una gestión adecuada de la biomasa forestal.
El actual borrador de la ley se basa en métodos que no permiten medir con precisión parámetros como la humedad de la vegetación ni, por tanto, evaluar el riesgo de incendios.
Además de agua, se están empleando agentes retardantes de llama para combatir los incendios forestales que asolan la ciudad de Los Ángeles (Estados Unidos) desde el siete de enero.
En un mundo cada vez más afectado por incendios forestales, comprender qué factores facilitan que la vegetación prenda y se propague el fuego es relevante para mitigar riesgos.
Mientras que la temporada de incendios de este 2024 ha sido benévola en España, al otro lado del Atlántico el humo ha cubierto una extensa superficie en América del sur en agosto y principios de septiembre.



















