Articles on alimentos procesados
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Mientras que el 75% de la sal que ingerimos procede de los productos procesados, en España no existe una legislación efectiva que limite su contenido en este tipo de alimentos.
La dieta occidentalizada desequilibra la microbiota intestinal y puede favorecer la inflamación de nuestro intestino, la diabetes y los problemas cardiovasculares, entre otros problemas de salud.
El chocolate y la avena son muy populares, pero solo uno de ellos se consume en exceso. ¿Por qué? Nuestra psicología influye más en el consumo excesivo de alimentos que las etiquetas nutricionales.
En los supermercados cada vez hay más productos tratados con altas presiones: embutidos, zumos, cremas de verduras,… Con una triple ventaja: se conservan bien, mantienen las propiedades nutricionales y respetan el medio ambiente.
Asociamos la fibra con salud y no nos equivocamos. Por eso muchos alimentos procesados proclaman a los cuatro vientos que la contienen. Esto nos lleva a pensar que los productos en los que se destaca la presencia de este nutriente son saludables. ¿Estamos en lo cierto?
¿Llevan los palitos algo de cangrejo? Lo cierto es que no, aunque eso no significa que su calidad sea baja. Elaborados con surimi como principal ingrediente, obtenido a partir de pescado muy fresco.
Está fuera de discusión que aumentar la proporción de alimentos vegetales en la dieta mejora nuestra salud y la del planeta, pero siempre que estos sean de calidad.
A la mayoría de la gente le cuesta clasificar correctamente los alimentos según su grado de procesamiento. Por ejemplo, no todo el mundo sabe que el yogur natural no es un alimento ultraprocesado, pero sí lo es el de sabores.
Alrededor del 26% de la población mundial sufre hipertensión, que está detrás de las enfermedades cardiovasculares, primera causa de muerte a nivel mundial. Reducir esas cifras es tan sencillo como bajar a la mitad el consumo diario de sal.
Omnívoros, vegetarianos y veganos tienen una alimentación saludable, siempre y cuando la dieta esté bien planteada.
Cuando todos los adultos trabajan para sostener la economía familiar, es socorrido echar mano de comidas precocinadas. El problema es ignorar que los fabricantes incluyen a menudo azúcar, con el aumento de obesidad, ictus e infartos que ello supone.
Encontrar un sustituto al azúcar está siendo una tarea ardua. Edulcorantes, concentrados, batidos, zumos o purés de frutas y dátiles son algunos de los más empleados. Pero en realidad nnguna de estas opciones es saludable.











