Articles on enfermedades cardiovasculares
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Las principales asociaciones de cardiología del mundo han emitido una declaración conjunta exigiendo medidas inmediatas contra los factores de riesgo que contribuyen a causar 20 millones de muertes cada año.
Mientras que el 75% de la sal que ingerimos procede de los productos procesados, en España no existe una legislación efectiva que limite su contenido en este tipo de alimentos.
El corazón femenino ha sido históricamente “invisible” en la investigación y la práctica clínica
La llamada “paradoja del colesterol” sostiene que, en el caso de algunas personas mayores, tener ese marcador alto podría ser incluso beneficioso para su salud.
Las olas de calor y la contaminación producida por los incendios constituyen un importante factor de riesgo de infartos o ictus, especialmente en personas mayores o con patologías preexistentes.
Según una reciente investigación, el riesgo se multiplicaría por cuatro en los casos de gripe más graves y se duplicaría, como mínimo, en los más leves durante los catorce días posteriores a la infección.
Siempre se ha hablado del colesterol bueno y malo. No obstante, la realidad es más compleja, sobre todo en personas con artritis. ¿Qué relación hay entre esta enfermedad inflamatoria y el colesterol? ¿Por qué es importante?
Un reciente hallazgo puede cambiar el paradigma de la terapia contra la hipertensión arterial pulmonar, una grave enfermedad que se manifiesta con insuficiencia cardiaca.
Un 3 % de quienes han pasado covid con síntomas sufren daños que afloran a largo plazo, a veces años después de haberse curado. ¿Por qué? Sobre todo por las secuelas en las paredes de los vasos sanguíneos y en el cerebro.
Mediante la identificación y el tratamiento de los factores de riesgo como la obesidad, la hipertensión, la diabetes, la apnea del sueño y la exposición a contaminantes, entre otros, se disminuye el riesgo de desarrollar enfermedades cardiacas.
La covid-19, como otras infecciones respiratorias, puede empeorar enfermedades cardiovasculares y reducir la esperanza de vida gravemente. Como ya pasó con la pandemia de gripe de 1918, que 30 años más tarde provocó una ola de infartos.
Eventos como una tragedia familiar, un despido o una fiesta sorpresa pueden desencadenar el síndrome del corazón roto. Sus síntomas se parecen a los de un infarto, pero, por lo general, tiene consecuencias mucho menos graves.
Se trata de un desgarro del revestimiento más interno de la aorta, una enfermedad poco común, que afecta sólo a tres o cuatro personas por cada 100 000.
A un adulto, cualquier médico le haría estas cinco recomendaciones para una existencia longeva y saludable: No fumar ni beber alcohol, consumir fruta y verdura pero no comida basura y practicar ejercicio físico a diario. ¿Por qué nos las saltamos?
Alrededor del 26% de la población mundial sufre hipertensión, que está detrás de las enfermedades cardiovasculares, primera causa de muerte a nivel mundial. Reducir esas cifras es tan sencillo como bajar a la mitad el consumo diario de sal.
El párametro más extendido para calcular la obesidad es el índice de masa coporal. Según este indicador, muchos atletas se considerarían obesos (pero no lo son). Como vemos, es un medidor con muchas limitaciones.
A estas alturas hay pruebas irrefutables de que no se hace el mismo esfuerzo diagnóstico ni terapéutico en mujeres que en hombres. Entre otras cosas, las mujeres son infratratadas de enfermedades cardiológicas y coronarias.
Una nueva investigación descubre que la variabilidad del ritmo cardíaco podría utilizarse como biomarcador para evaluar la resolución de la apnea del sueño infantil.
Según la OMS, no deberíamos consumir más de una cucharadita de sal al día. Pero muchos productos ya tienen sal añadida. ¿Cómo podemos entonces controlar su consumo?
Múltiples evidencias científicas indican que existe una relación directa entre los niveles de CoQ10 en sangre y la capacidad física en las personas mayores.



















