Articles on transporte
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En el futuro, aunque las máquinas se encargarán de numerosas labores, algunos trabajos se mantendrán para fomentar los vínculos entre personas y las relaciones sociales.
Llevamos años escuchando que estas máquinas sustituirán a los repartidores, pero ese día todavía queda lejos
En 2018 el transporte aéreo comercial fue responsable de la emisión de 918 millones de toneladas de CO₂ a nivel mundial.
El turismo es un motor para la economía española pero, al mismo tiempo, una fuente importante de gases de efecto invernadero.
La movilidad de los trabajadores en una ciudad puede representarse como un campo gravitatorio donde la mayoría de desplazamientos se dirigen al centro urbano.
El motivo tras el diseño futurista de estos vehículos tiene poco que ver con la ingeniería y mucho con el ‘marketing’.
El desarrollo de la movilidad en vehículos autónomos afectará a la propiedad privada de vehículos, al desarrollo de las infraestructuras de transporte público y al diseño de las ciudades.
Nos esperan nuevas formas de trabajar, de desplazarnos, mientras persisten las amenazas del cambio climático y la crisis demográfica. La tecnología, productora de cambios, provocan situaciones límites.
En ciudades como París, Londres y Madrid se están realizando desarrollos urbanísticos para acometer el crecimiento de población. Pero las grandes infraestructuras están teniendo lugar en sitios como China, India y Arabia Saudí.
Los modelos teóricos sugieren que los impuestos permiten reducir las emisiones de CO₂ y otros contaminantes atmosféricos. Su aplicación en la práctica es, sin embargo, mucho más compleja.
El concepto tiene más de un siglo y se ha demostrado que presenta muchas ventajas. Entonces ¿por qué no podemos aún desplazarnos en Hyperloop?
Los cambios en el transporte aéreo han obligado a Airbus a abandonar la producción de uno de los aviones más impresionantes de todos los tiempos, el A380. ¿Fue una locura, mala suerte o ambas cosas?
Urgen modificaciones normativas que ahora tomen como objeto el régimen jurídico del taxi. Una competencia que tienen de manera exclusiva las comunidades autónomas.
Aún es pronto para valorar la incidencia de esta medida en los niveles de contaminación, pero los aledaños de Madrid Central han visto cómo ha aumentado la intensidad del tráfico.
No es sólo el motor gasolina, diésel o eléctrico lo que mide la contaminación de nuestro coche. El tipo de combustión del carburante, la abrasión de las ruedas y los frenos, incluso la manera de conducir influyen en la emisión de partículas finas a nuestra atmósfera.
Gobiernos y ciudades apuestan cada vez más por la llamada movilidad limpia. Sin embargo, no debemos olvidar los impactos sociales y medioambientales de estas nuevas tecnologías.















