Articles on calentamiento global
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El año 2024 ha sido el primero desde que tenemos registros en el cual la temperatura media global ha superado los 1,5 ºC de calentamiento, pero la cifra es aún mayor en los polos.
Aunque las reuniones climáticas de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático tienen una credibilidad y una efectividad limitadas, es vital acelerar de forma urgente las actuales políticas climáticas.
La contabilidad no financiera ofrece un modelo para diseñar un sistema que permita mantener un control de las reservas y los flujos de agua con el fin de optimizar el uso de este recurso en un contexto de cambio climático.
Los cambios en la temperatura del agua y las corrientes oceánicas están alterando la distribución de muchas especies marinas, de forma que los países tendrán que adaptarse a una nueva realidad pesquera. No todos lo tienen fácil.
El 88 % de las emisiones mundiales de CO₂ procedentes de combustibles fósiles y cemento están vinculadas a solo 117 productores, entre los que se encuentran grandes compañías. Aplicar un impuesto más alto a los multimillonarios permitiría recaudar más dinero para invertir en la crisis climática.
Más allá de sus impactos en el planeta, el cambio climático afecta a las personas y es fundamentalmente un problema social. Sin poner la dimensión social en el centro del debate, difícilmente podremos diseñar políticas que integren la justicia climática.
Incluso si hoy mismo se dejase de emitir dióxido de carbono, algo que parece imposible dada la realidad de países como EE. UU., India y China, la temperatura de la Tierra continuaría aumentando.
Pasajes paisajes glaciares únicos, condiciones climáticas inigualables, la compleja historia geológica del continente helado… son algunas de las experiencias que vivieron los exploradores de la AEPECT, contadas en primera persona.
El creciente consumo hídrico de la sociedad, exacerbado por el cambio climático, está agotando lagos y mares en todo el mundo.
Fenómenos como la dana del pasado 29 de octubre están catalogados como de baja probabilidad en España, pero en un clima cambiante deberíamos replantearnos la forma en que se estima la probabilidad de que sucedan. A partir de ahora, puede que no sean tan raros.
El calentamiento de los océanos y de los polos debido al aumento de las temperaturas globales inducido por el hombre está intensificando los fenómenos meteorológicos extremos.
En 2050, 235 millones de personas mayores de 60 años en África se verán afectadas por olas de calor, inundaciones y sequías. Los gobiernos deben desarrollar planes especiales para que se adapten al cambio climático.
Un reciente tsunami, provocado por el deshielo de un glaciar en Groenlandia, es una señal de lo que está por venir.
En la actualidad, dos tercios de las emisiones de metano a la atmósfera se deben a actividades humanas, y nuestros esfuerzos por contener el flujo aún no han dado frutos.
Diferentes factores hacen que las urbes almacenen la energía procedente del sol, la solución para evitarlo pasa por aplicar medidas como el aumento de zonas verdes y el uso de materiales de enfriamiento radiativo que envían el calor al espacio.
La fusión del permafrost debida al cambio climático activa un ciclo de retroalimentación: acelera la descomposición de la materia orgánica y, con ello, se liberan más gases que calientan aún más la atmósfera.
Las temperaturas umbrales que definen una ola de calor meteorológica y su impacto en la salud no tienen por qué coincidir. Las segundas suelen estar por debajo, y son las que marcan los planes de prevención.
Para entender los cambios en el clima presente, los científicos necesitan información del pasado que obtienen de archivos naturales como los sedimentos del océano, el hielo, los anillos de los árboles y los corales.
Adaptarnos a la subida de las temperaturas sin contribuir al cambio climático y al gasto energético no es fácil. Frente a los sistemas convencionales de climatización, el método evaporativo es más sostenible, aunque también tiene inconvenientes.
Los aires acondicionados contribuyen a aumentar las emisiones de gases de efecto invernadero y las temperaturas locales, agravando el problema que supuestamente pretenden resolver.



















