Articles on terremotos
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Los últimos sismos en Venezuela, Colombia, Indonesia, Japón y España podrían llevarnos a pensar que nos encontramos en una especie de “temporada de terremotos”.
Aunque no es posible predecir con certeza cuándo ocurrirá el próximo terremoto, habría que poner atención a Granada, Almería, Murcia y Valencia, por la combinación de actividad sísmica histórica y deformación cortical actual.
Los sistemas de alerta sísmica pueden ganar segundos antes de las sacudidas más intensas. Sin embargo, ¿cuánto tardamos en reaccionar? La latencia social puede determinar si ese tiempo realmente nos protege.
Muchos edificios de Colombia tienen paredes de hormigón delgadas, lo que los hace extremadamente vulnerables al derrumbe.
En 1755, la península ibérica vivió el mayor terremoto registrado en Europa, similar en magnitud al terremoto de Tohoku-oki de 2011 en Japón. La lección de desastres como L'Aquila (Italia, 2009) o Tohoku es clara. Aunque sean poco probables, sus consecuencias pueden ser tan graves que merece la pena estar preparados para ellos.
El alto riesgo en la zona no solo viene determinado por la actividad sísmica, sino también por la capacidad de los edificios para resistir el movimiento del terreno.
El tipo de edificios que son comunes en las zonas rurales de Afganistán ayuda a explicar por qué este terremoto fue tan letal.
Aunque la intensidad y frecuencia de algunos fenómenos ha aumentado debido a la actividad humana, otros dependen únicamente de la dinámica natural.
Los sismólogos están haciendo grandes esfuerzos para poder anticiparse a esas sacudidas de la tierra a veces tan catastróficas, pero es un reto científico mayúsculo.
¿A qué se deben los eventos geológicos extremos, como inundaciones, volcanes o terremotos? ¿De dónde salen los minerales críticos? Entender la geología que nos rodea es esencial para comprender estos fenómenos.
Existe un riesgo sísmico nada despreciable en España. El último terremoto grande y destructor tuvo lugar en 1884, por lo que podría ocurrir otro relativamente pronto. ¿Estamos preparados?
No podemos predecir los terremotos, pero conocemos las zonas con mayor actividad sísmica. Esas áreas deben tomar medidas de prevención para evitar catástrofes.
El seísmo se produjo como consecuencia de un fenómeno geológico denominado “falla inversa”. Esto ocurre cuando las placas tectónicas chocan, provocando el engrosamiento de la corteza terrestre. Lo cuenta un experto geólogo que conoce la zona en profundidad.
La catástrofe que se genera tras un terremoto no depende de factores naturales, sino de decisiones humanas. La destrucción provocada por el terremoto de Marruecos se puede evitar si no dejamos que caiga en el olvido.
Cuando chocan dos continentes ocurre un cataclismo. La colisión continental mejor preservada en la Tierra hasta hoy tuvo como resultado la cordillera del Himalaya. En ese evento de ruptura y transformación, el magma del manto asciende, y hace que los continentes crezcan.
La memoria, la percepción del riesgo y las normas de construcción adecuadas nos permiten estar más preparados ante las amenazas de origen natural y evitar que acaben en tragedia.
En casos como la catástrofe de Siria y Turquía es fundamental coordinar adecuadamente los distintos organismos locales e internacionales que intervienen en las labores de rescate y asistencia a los damnificados.
Un terremoto puede desencadenar otros: réplicas, pero también seísmos más lejanos.
Para terremotos recientes medimos el tamaño de un sismo con la magnitud (medida instrumental) y la intensidad (basada en daños). Un terremoto debería tener un único valor de magnitud, pero puede sentirse con diferente intensidad (fuerza) en diferentes puntos.
El límite entre las placas tectónicas de la región marca la existencia de zonas de alto riesgo sísmico que ya han registrado movimientos de gran magnitud en el pasado, como los ocurridos en Lorca (España), Orán (Argelia) y Fez (Marruecos).


















