Articles on Terremoto Turquía
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Ha pasado un año desde los mortíferos terremotos de Turquía. El camino que queda por recorrer para recuperarse sigue siendo desalentador.
Experiencias tan extremas activan nuestros resortes piscológicos más primarios, especialmente la ansiedad. ¿Qué secuelas psicológicas pueden sufrir los supervivientes?
La memoria, la percepción del riesgo y las normas de construcción adecuadas nos permiten estar más preparados ante las amenazas de origen natural y evitar que acaben en tragedia.
En casos como la catástrofe de Siria y Turquía es fundamental coordinar adecuadamente los distintos organismos locales e internacionales que intervienen en las labores de rescate y asistencia a los damnificados.
Un terremoto puede desencadenar otros: réplicas, pero también seísmos más lejanos.
Para terremotos recientes medimos el tamaño de un sismo con la magnitud (medida instrumental) y la intensidad (basada en daños). Un terremoto debería tener un único valor de magnitud, pero puede sentirse con diferente intensidad (fuerza) en diferentes puntos.
El límite entre las placas tectónicas de la región marca la existencia de zonas de alto riesgo sísmico que ya han registrado movimientos de gran magnitud en el pasado, como los ocurridos en Lorca (España), Orán (Argelia) y Fez (Marruecos).
Cuando se produjo el terremoto del lunes, muchos edificios mal construidos colapsaron en “modo panqueque”.
Los geólogos conocen bien las fallas que van a producir seísmos importantes, pero no pueden determinar cuándo. Se trata de fenómenos dinámicos caóticos y, por lo tanto, muy difíciles de predecir.
El uso de imágenes espaciales puede ayudar a coordinar las labores de socorro y la ayuda humanitaria en las zonas críticas durante una catástrofe natural.









