Articles on Responsabilidad Social Corporativa
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Callar no protege a una compañía de la polémica. La deja sin control sobre lo que se dice en su nombre.
Según la ética cívica, las organizaciones forman parte del entramado moral de la sociedad y tienen la responsabilidad de promover valores compartidos que hagan posible la convivencia democrática.
Tanto la banca como los inversores valoran el buen rendimiento ambiental de las compañías y, en consecuencia, lo premian. Ante esto, muchas empresas se ven tentadas a exaltar sus acciones de forma exagerada.
Durante décadas, las cajas de ahorro reinvirtieron sus beneficios en el desarrollo social de los territorios en los que operaban. Con la reforma financiera, la obra social depende de las decisiones estratégicas de las entidades. La pregunta es: ¿puede el sistema financiero integrar de forma estable objetivos sociales además de los financieros?
Las decisiones bancarias influyen en qué actividades se financian, qué riesgos se asumen y qué tipo de economía se construye. La banca social muestra que existen alternativas sostenibles.
El análisis de 15 pymes chilenas muestra que, con redes activas, procesos simples y decisiones claras, es posible avanzar mediante pequeñas acciones sostenidas en el tiempo.
Puede que los consumidores todavía no perciban la sostenibilidad como un valor tangible (como sí lo son la calidad, la durabilidad o el diseño) que justifique pagar más.
Los países pobres no están condenados a seguir siéndolo. Pero hay que transformar las estructuras institucionales, promover liderazgos con propósito, cerrar brechas tecnológicas y dignificar el trabajo desde lo local.
El estancamiento laboral no solo frustra a los empleados, sino que también debilita su vínculo emocional con la organización. Fomentar el desarrollo individual fortalece el compromiso colectivo.
La Comisión Europea ha adoptado en febrero de 2025 su primer paquete Ómnibus que eliminará para más del 80 % la obligación de presentar informes de sostenibilidad al menos hasta 2028.
La ley de economía sostenible promulgada en España en 2011 tenía entre sus objetivos promover la responsabilidad social de las empresas, pero los fallos en su redacción y aplicación impidieron que este se alcanzase.
La publicidad actual promueve temas sociales y prioriza responsabilidad e inclusión. Las marcas buscan autenticidad conectando con consumidores jóvenes que demandan compromiso social y ambiental en sus decisiones de compra.
Si la banca española cotizada es más eficiente económicamente que la no cotizada no es significativamente más eficiente en el ámbito social que la banca no cotizada.
Es temerario pensar que basta con publicar las actividades de responsabilidad social corporativa de las empresas. El objetivo a alcanzar es que los ciudadanos tengan el conocimiento necesario sobre ellas.
Las micro, las pequeñas y las medianas empresas también son fundamentales en la búsqueda de una economía global más sostenible y equitativa.
Con la minería espacial a las puertas, resurge el debate sobre la ética de nuestras acciones en la Tierra y más allá de ella. La Controversia de Valladolid sobre la expansión en América ofrece valiosas enseñanzas 474 años después.
Aquello que no se mide difícilmente se gestiona, de ahí la creación de un índice tridimensional que busca cuantificar el grado de cumplimiento del propósito de una empresa.
Las inversiones de impacto social tienen un doble objetivo: obtener rentabilidad financiera y tener un impacto positivo en la sociedad.
La actividad de las empresas tiene una dimensión social y medioambiental que ha de evaluarse. En España el Estado de Información No Financiera ya es obligatorio y busca estandarizar criterios.
El Departamento de Justicia estadounidense ha llevado a juicio a Google. Busca determinar si la tecnológica ha aprovechado su posición de dominio (90%) para impedir la entrada de otros competidores.



















