Articles on microorganismos
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A 10.000 metros de altura, la atmósfera está plagada de microorganismos. Millones de bacterias y de virus caen del cielo cada día en cada metro cuadrado de nuestro planeta.
La cuestión de si debemos llevar o no zapatos en casa no es trivial. Sobre todo porque en las suelas arrastramos patógenos resistentes a medicamentos, toxinas cancerígenas y productos químicos que alteran el sistema endocrino.
La desecación, el envasado al vacio y la adición de ácidos retrasan la putrefacción de alimentos frescos como frutas y verduras y siguen siendo saludables.
Tan importante es preocuparse por incorporar en nuestra dieta vegetales frescos como conocer sus riesgos para nuestra salud. Hoy vemos cómo minimizarlos con sencillos hábitos domésticos.
A pesar del frío del invierno, continuar ventilando cada día las diferentes estancias del hogar es fundamental para evitar la contaminación del aire y enfermedades derivadas.
Los microorganismos pueden instalarse en los productos de belleza y autocuidado y afectar a la salud. Por eso es imprescindible respetar las fechas de caducidad y las medidas de higiene recomendadas.
Las bacterias responsables de producir el 25% del oxígeno que respiramos pueden mantenerse flotando en la zona del océano donde reciben sol y nutrientes gracias a un largo “cabello” llamado pili.
En un beso apasionado de 10 segundos nos podemos transferir 80 millones de bacterias. No hay que alarmarse, la mayoría son beneficiosas, y la higiene es fundamental para evitar las perjudiciales.
El 17 de septiembre de 1683 Anton van Leeuwenhoek envió una carta que cambiaría el curso de la ciencia. Había descubierto unos “animálculos” que hoy llamamos microorganismos.
Hasta hace poco, se asumía que el útero humano era un medio estéril pero ahora se han identificado más de 5.300 microorganismos distintos (virus, bacterias y hongos, entre otros) que habitan en el.
En un futuro, dispondremos de un catálogo de microorganismos preparados para eliminar bacterias patógenas, reducir la inflamación o mejorar nuestro estado de ánimo, que activaremos o desactivaremos a nuestro antojo. Ha llegado la hora de hacer ingeniería, con nuestra microbiota.
El deshielo nos permite estudiar nuevos microorganismos nunca antes vistos por el ser humano. Esto trae grades posibilidades, pero no está exento de riesgos.
En la vida normal compartíamos microorganismos que nos aportaban muchas ventajas. Cuando el efecto de las vacunas nos permita volver, el covid-19 seguirá con nosotros, pero como parte de la comunidad.












