Articles on metano
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El metano tiene una enorme importancia estratégica como combustible y materia prima en la transición energética, pero continúa generando mucha preocupación por su papel como gas de efecto invernadero.
Asociamos las vacunas a la prevención de enfermedades infecciosas, pero su abanico de aplicaciones es cada vez más amplio.
Hemos encontrado el rincón más propicio en Marte para que proliferen microorganismos capaces de generar metano.
En la actualidad, dos tercios de las emisiones de metano a la atmósfera se deben a actividades humanas, y nuestros esfuerzos por contener el flujo aún no han dado frutos.
Aunque gran parte del metano emitido por la ganadería procede de los eructos de las vacas, ovejas y otros rumiantes, reducir el consumo de carne de manera general no tiene por qué contribuir a disminuir las emisiones.
El gas grisú de las minas de carbón asturianas puede ser aprovechado como fuente de energía o como materia prima.
El metano generado por los animales domésticos ha sustituido, al menos parcialmente, al producido por los herbívoros silvestres. ¿Podemos considerar entonces sus emisiones como propias de los ecosistemas naturales?
La aerofagia, el meteorismo y las flatulencias son las manifestaciones de la acumulación excesiva de gases en nuestro organismo, en la que desempeñan un importante papel las bacterias intestinales.
La biología molecular puede contribuir a reducir las emisiones de metano, producir biocombustibles, capturar dióxido de carbono, proteger especies vulnerables y combatir la contaminación.
En la COP26 se ha acordado reducir un 30 % las emisiones de metano en 2030.
El fuego ocasiona la liberación de contaminantes como metano, ozono y partículas que pueden viajar grandes distancias.
Nuestros últimos estudios sugieren que el metano, un gas de efecto invernadero más potente que el dióxido de carbono, se está acumulando en la atmósfera debido a la actividad humana.
La cría de ganado tiene un claro impacto en el medio ambiente pero, contrariamente a lo que muchos críticos dicen, no es la mayor culpable del cambio climático.
Los sistemas de producción deben transformarse para producir alimentos más nutritivos con una menor huella ambiental.













