Articles on crisis energética
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Una central nuclear que funciona con seguridad puede seguir produciendo electricidad durante muchos años. De ahí que su cierre deba basarse en una comparación rigurosa entre los costes y beneficios de mantenimiento y los de sustitución por otras fuentes de energía.
El BCE, que vela por la estabilidad de los precios en Europa, acaba de subir los tipos. Esta medida no elimina el riesgo de inflación por el encarecimiento de la energía, pero sí puede limitar sus efectos.
El mundo está viviendo una de las mayores perturbaciones energéticas de la historia. El mayor problema no es el precio de los derivados del petróleo sino su escasez.
La crisis energética provocada por la guerra en el golfo Pérsico y el cierre de Ormuz nos enseña que la seguridad energética es crucial para la estabilidad económica y la seguridad nacional de los países.
La crisis energética no solo afecta al precio y suministro de los combustibles. También amenaza a la producción de fertilizantes, esenciales para la seguridad alimentaria, y de helio, un elemento crítico en la fabricación de chips.
El tablero petrolero mundial está cambiando: la tensión en Oriente Medio amenaza el suministro de crudo mientras la OPEP se fractura. La situación eleva el riesgo de precios disparados y escasez en la oferta.
España llega al verano con cifras fuertes, pero también con un interrogante: si volar se encarece y algunas aerolíneas reducen capacidad, ¿qué destinos pueden notarlo antes?
La crisis del queroseno es un recordatorio de que tener capacidad industrial de refino e infraestructura logística doméstica son activos de seguridad nacional.
Desde la pandemia hasta las crisis energéticas de Ucrania e Irán, el teletrabajo se ha considerado una medida de respuesta ante situaciones de crisis.
Lo que los mercados y los medios llaman “precio del petróleo” oculta la brecha entre los precios que se negocian en los mercados financieros y los que pagan las refinerías. En plena crisis del estrecho de Ormuz esta diferencia ha alcanzado niveles históricos.
El cierre del estrecho de Ormuz ha disparado el Brent por encima de 110 $/barril. España, con un 12,6% de su PIB ligado al turismo y una casi total dependencia de crudo importado, afronta la mayor prueba de estrés de su modelo energético.
El poder aéreo no basta para quebrar la voluntad del enemigo. La segunda generación de la Guardia Revolucionaria iraní está demostrando una resiliencia y una capacidad adaptativa a prueba de bombas.
Los precios de la gasolina y el diésel no reflejan únicamente el coste del petróleo. También incorporan lo que podríamos llamar el precio de la incertidumbre.
En 2026, geopolítica y geoeconomía van de la mano. Marzo comenzó con otro conflicto: la guerra contra Irán lanzada por Estados Unidos e Israel con el fin de deponer el régimen de los ayatolás. Con esta…
La guerra en Oriente Medio entre Israel-EE. UU. e Irán tiene un elemento diferencial que, en el largo plazo, va a incidir negativamente sobre la economía mundial: la destrucción de las infraestructuras petroleras.
La IAE saca al mercado un tercio de sus reservas estratégicas para controlar los precios del petróleo, pero el mercado lo lee como que posiblemente el riesgo de ruptura del suministro de hidrocarburos sea mayor del que reflejaba un barril a 90 dólares.
Trump buscaba un cambio rápido de régimen en Irán: sustituir a Jameneí, forzar un acuerdo de paz y desmilitarizar el país. En cambio, el nuevo líder es hijo del asesinado en los ataques, y, para lograr la desnuclearización, probablemente necesite una arriesgada invasión terrestre.
La subida de los precios del petróleo por la guera en Irán pone a Europa, muy dependiente de las exportaciones energéticas, en riesgo de recesión. Pero este escenario puede servir para impulsar el desarrollo de las energías renovables.
Un ‘shock’ del petróleo provocado por una guerra es el argumento más brutal que podría recibir la transición energética. La historia demuestra que estos argumentos suelen funcionar.
La capacidad de regasificación de España, con 7 plantas en funcionamiento y una red gasista mallada, es una ventaja estratégica para la UE. Pero una limitada interconexión con Francia, y el resto de Europa, hace que esta ventaja sea especialmente sensible a los vaivenes del mercado mundial de la energía.



















