Articles on captura de CO2
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Te contamos las técnicas que existen para “cazar” y almacenar este gas de efecto invernadero, cuya concentración en la atmósfera es la principal causa del cambio climático.
Desde la captura de CO₂ hasta la administración de fármacos, los materiales porosos se están volviendo esenciales. Entre ellos, destacan los llamados MOF, unos cristales que derivan de la nanotecnología.
Cada vez existen más tecnologías destinadas a la eliminación de carbono de la atmósfera que podrían ayudar a la mitigación del cambio climático, aunque su despliegue es todavía limitado.
Los cultivos de frutos secos, cada más extendidos a escala global, generan grandes cantidades de residuos que pueden ser aprovechados para desarrollar materiales sostenibles con múltiples aplicaciones
La tecnología ya permite capturar y almacenar dióxido de carbono para eliminarlo de la atmósfera, pero ¿y si pudiéramos darle una nueva vida?
Los bosques mineros, aquellos que crecen hoy sobre los otrora pozos de carbón en Asturias, adquieren protagonismo en la transición energética gracias a su capacidad para capturar dióxido de carbono.
Los agricultores pueden aplicar prácticas para aumentar la captura de carbono en los suelos y obtener beneficios económicos por ello.
El greenwashing –también llamado ecoblanqueo– y la plantación masiva de árboles sobre todo en regiones tropicales puede resultar más perjudicial que beneficioso. Antes de plantar nuevos bosques, aseguremos los que ya existen.
Las rocas ricas en magnesio y calcio se disuelven naturalmente en contacto con el CO₂ atmosférico y el agua de lluvia. Si incentivamos este proceso podremos secuestrar carbono en forma de minerales.
Uno de los principales temores sobre las tecnologías de eliminación de dióxido de carbono es que haya fugas. Los autores han comprobado que no tienen por qué producirse si se elige el emplazamiento adecuado.
La alta actividad biológica de los humedales los convierte en uno de los ecosistemas que más pueden contribuir al secuestro de carbono, pero también a emitirlo cuando su salud se degrada.
Las tecnologías de captura directa del aire atrapan el dióxido de carbono mediante filtros, membranas o sustancias líquidas. Este tipo de soluciones son necesarias para alcanzar los objetivos de reducción de emisiones.
Utilizar el dióxido de carbono para fabricar productos de uso masivo permite que este gas quede capturado y no sea emitido a la atmósfera.
A día de hoy, el despliegue en la práctica de las tecnologías de eliminación de CO₂ ha sido muy escaso y a escalas muy pequeñas.
Las tecnologías para secuestrar dióxido de carbono son una estrategia útil para luchar contra el cambio climático, pero solo si las emisiones absorbidas se almacenan o utilizan de forma sostenible.
Además de la implantación de las renovables, las tecnologías de captura de CO₂ son un factor fundamental para la transformación energética. La basada en el uso de caliza es especialmente sostenible.
Los sumideros terrestres absorben cada vez menos CO₂ y es previsible que en apenas unas décadas los ecosistemas emitan más dióxido de carbono del absorbido.
La tecnología de captura y almacenamiento de dióxido de carbono no ha conseguido hasta ahora disminuir las emisiones globales, y se nos acaba el tiempo.
















