- Científico Titular del CSIC y Profesor Asociado de la Universidad Pablo de Olavide, Instituto de la Grasa (IG - CSIC)
La desinformación también ha puesto en la picota a las aceitunas negras. Aunque a algunas se les aplica un proceso químico para ennegrecer su color, todas son absolutamente seguras y verdaderas.
El líquido de desecho que se obtiene al elaborar el aceite puede ser rico en fenoles, compuestos saludables que, sin embargo, están más presentes en el AOVE. Además, el alpechín puede contener microorganismos y derivados poco recomendables.
En los países mediterráneos nos da la impresión de que este aceite vegetal es muy popular en todo el planeta, pero este es ampliamente superado en producción y consumo por otras alternativas.
Se trata de una hipótesis todavía no confirmada, pero algunas señales sugieren que podría existir un vínculo entre la diabetes y el alzhéimer.
Un nuevo sistema de puntuación permite identificar la calidad nutricional de los distintos aceites disponibles en el mercado. Y aunque el AOVE no tiene rival, algunas alternativas –como el orujo de oliva o el de lino– son más baratas y bastante saludables.
El sistema de clasificación actual pone en el mismo saco a alimentos con muy distinto grado de procesamiento. Un grupo de investigadores ha desarrollado un método que, gracias a la inteligencia artificial, permite hacer distinciones mucho más afinadas.
Aparte de su aroma y sabor, cada aceite posee unas propiedades nutricionales diferentes. Este artículo le ayudará a tomar una decisión informada cuando se enfrente a la estantería del supermercado.
Nuevas investigaciones apuntan a que la ingesta excesiva de este tipo de alimentos incrementa directamente el riesgo de padecer alzhéimer.
El reciente informe emitido por el comité científico de Nutri-Score intenta subsanar algunos de los defectos que achacaban muchos expertos a este sistema de clasificación, pero se queda corto.
¿Reduciría su consumo actual de carne y lácteos? Existen motivos éticos, ambientales y de salud para hacerlo. Los españoles, sin embargo, comemos más carne que nunca.
Se ha señalado a las grasas como principales culpables de patologías como las enfermedades cardiovasculares, primera causa de muerte en el mundo. Sin embargo, ni es así ni deben considerarse el principal enemigo público.
Estudios preliminares señalan una relación entre tener niveles bajos de colesterol ‘malo’ y mayor susceptibilidad al coronavirus.
En ocasiones es más importante el cómo que el qué. La divulgación de los trabajos de investigación no es una excepción.
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