Articles on violencia
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Incorporar las tecnologías digitales en contextos posconflicto no debe ser visto solo como una apuesta por la eficiencia: es también supone una oportunidad para la construcción de la paz en Colombia.
Turismo oscuro, turismo mórbido, turismo del dolor, turismo de nostalgia, turismo de tristeza o tanatoturismo, son términos usados para el tipo de turismo enfocado en la muerte y la tragedia.
La violencia filio-parental es un fenómeno poco reconocido y comprendido que genera gran sufrimiento en las familias afectadas. Aportamos claves para detectar señales tempranas de este tipo de violencia y pautas para acceder a ayuda.
Lo ocurrido recientemente en Torre Pacheco refleja cómo la mala gestión de la diversidad, los prejuicios y la polarización pueden desencadenar violencia social si no se abordan con responsabilidad colectiva.
Grabar agresiones y difundirlas en redes normaliza la violencia y multiplica el daño a las víctimas. ¿Cómo surge y qué podemos hacer para frenarlo?
La Maternidad de Les Corts (Barcelona) evidenció la estigmatización de madres solteras y la victimización total infantil, con abusos físicos y emocionales durante el franquismo. Estas experiencias dejaron secuelas psicológicas graves, perpetuadas por un entorno represivo e institucionalizado.
Hace una década desaparecieron en México 43 estudiantes de una escuela rural de Ayotzinapa donde se preparaban para ser futuros maestros. Aunque a estas alturas está claro que fue un crimen de Estado, sigue sin desvelarse qué sucedió.
Las personas con trastornos mentales no son peligrosas, pero ciertas señales nos pueden ayudar a detectar los riesgos de una conducta violenta.
La violencia contra las mujeres es una grave violación de derechos humanos y un problema de salud pública, según la OMS y el Convenio de Estambul. Esta incluye abuso físico, sexual, psicológico y también violencia por parte de sus hijos, una lacra silenciosa.
Investigadores españoles han llevado a cabo un experimento para analizar la actividad cerebral de hombres y mujeres durante el visionado de una película violenta. Y no la ven igual.
Muchos gobiernos de América Latina están recurriendo a medidas draconianas como las del líder salvadoreño Nayib Bukele en un intento de frenar la creciente violencia de las bandas.
El presidente salvadoreño Nayib Bukele aspira a la reelección por mayoría aplastante. El éxito se atribuye a la notable reducción de homicidios. Sin embargo, la calidad democrática del país está en entredicho.
La vida de Nishimura Mako en la yakuza fue peligrosa y violenta. Su historia redefine los límites de los roles de género y la lealtad en el brutal mundo del crimen organizado japonés.
Ecuador está perdiendo la guerra contra una estructura de violencia cada vez más arraigada en los cimientos de una sociedad con una economía debilitada y unos sistemas político y jurídico dominados por la corrupción.
Del amor romántico a una relación con violencia hay en muchas ocasiones solo un paso. Por eso, es imprescindible detectar a tiempo este tipo de relaciones, prevenirlas y conocer las señales que indican que estamos ante una de ellas.
Cuando los antropólogos analizan muertes por agresión que han marcado la historia de nuestra especie desde su origen, y las comparan con el nivel de interacciones letales en otros primates, concluyen que no somos más violentos que ellos.
Cada vez que un acontecimiento violento estalla en algún rincón del mundo, sufrimos una inundación de imágenes terribles. Así, últimamente hemos asistido a la retransmisión casi en directo del terror de los conflictos de Ucrania y Gaza. ¿Qué impacto tiene en nuestras mentes?
El caso de los cinco veinteañeros secuestrados en el estado de Jalisco y grabados en vídeo por sus torturadores demuestra la irrupción del terror del crimen organizado en los escenarios virtuales.
A principios de agosto desaparecieron en Jalisco (México) cinco jóvenes amigos que acudían a una fiesta en Lagos de Moreno. Un video difundido poco después mostraba que habrían sido torturados.
La violencia es una constante en la odisea que viven las personas refugiadas, con el consiguiente daño psicológico. Atenderles en el país de acogida es una obligación moral que, además, facilitará su integración.



















