Articles on felicidad
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La llamada ‘gastronomía de la felicidad’ conecta alimentación y bienestar. La receta va más allá de la química cerebral e integra aspectos creativos, sensoriales, experienciales, ambientales y sociales.
Su felicidad y calidad de vida social se puede cuantificar y comparar. Le explicamos cómo funciona la herramienta que convierte sus respuestas sobre su día a día en un índice científico que permite medirla.
En ‘Pluribus’, la humanidad se convierte en una mente colmena feliz. Menos un grupo pequeño de personas. Entre ellas, Carol.
El estancamiento laboral no solo frustra a los empleados, sino que también debilita su vínculo emocional con la organización. Fomentar el desarrollo individual fortalece el compromiso colectivo.
La felicidad aumenta con la digitalización, la sostenibilidad y las opciones culturales, pero disminuye con la exclusión digital, el aislamiento social y la hiperconectividad, que generan frustración, soledad y deshumanización en jóvenes y mayores.
El informe del Observatorio de Intangibles y Calidad de Vida 2024 destaca la relación entre digitalización y felicidad social, señalando la soledad no deseada y la brecha digital como desafíos que afectan especialmente a jóvenes y mayores.
Giacomo Leopardi creía que el destino del ser humano era ser infelices. Pero hay razones para intentar contrarrestar eso.
Las emociones positivas (felicidad, gratitud, satisfacción, alegría) son un claro indicador de una vida larga y saludable. Pero la felicidad es más duradera y esencial que la alegría, que proviene de fuera de nosotros mismos.
El Observatorio de Intangibles y Calidad de Vida 2023 destaca mejoras en la calidad de vida de los españoles ligadas a la digitalización. Sin embargo, advierte sobre una nueva brecha digital que favorece a los más capacitados tecnológicamente, a la vez que desafía la inclusión y profundiza el individualismo.
Las autoras del estudio sobre el que habla este artículo lo tienen clarísimo: se puede seguir siendo feliz aunque no se pueda tener hijos. La felicidad depende de muchos factores, y algunos están fuera de nuestro control.
La felicidad de los ciudadanos cada vez está más condicionada por el equilibrio entre las dimensiones de la sostenibilidad: económica, social y medioambiental.
El pesimismo, tal y como lo exploró el filósofo Schopenhauer, ofrece herramientas para aceptar la idea de que negarse a perseguir implacablemente la felicidad es quizá la actitud más razonable.
Según confirman diversos experimentos, el mero hecho de activar la musculatura que nos pone un gesto risueño en el rostro levanta, aunque sea levemente, el ánimo.
En una muestra de niños y niñas de nueve países europeos comprobamos que el nivel de satisfacción es mayor cuanto más tiempo dedican a ambas actividades, aunque con diferencias por género.
La tesis de que la gente es más feliz según se acerca la edad de jubilación puede ser tranquilizadora para los que van teniendo unos años pero, por desgracia, no es cierta, según un nuevo estudio.
¿Cómo alcanzar la felicidad? Cada país, cada cultura, tiene una fórmula para llegar a ella. Pero ¿funcionan realmente estas fórmulas? Y, sobre todo, ¿pueden exportarse a otros países?
Todas las culturas tienen seres mágicos que nos alegran las fiestas navideñas con su presencia y con sus regalos. Creer en ellos hasta cumplir al menos los 8 años aumenta nuestra felicidad al llegar a la vida adulta.
Los parques y espacios verdes son una oportunidad para cuidar nuestra salud y proporcionan una vía para proteger el planeta, de forma que podamos ser felices durante más tiempo en un medio habitable.
Los resultados de la macroencuesta del Observatorio de Intangibles y Calidad de Vida (UCLM) ponen de manifiesto que los jóvenes son los más afectados en su calidad de vida por la covid-19 junto a los mayores de 70 años.
Si pasamos al menos la mitad de nuestro tiempo dedicados a tareas profesionales, es importante identificar qué pautas nos pueden servir para aprender a disfrutar en el trabajo.



















