Articles on desinformación
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La Casa Blanca cree haber descubierto un intento generalizado de Rusia de socavar las elecciones presidenciales estadounidenses de 2024.
Las fuentes informativas y la audiencia son actores clave en la labor de las plataformas de fact-checking.
Una violencia racista sin precedentes sacude el Reino Unido tras la muerte a puñaladas de tres chicas el 29 de julio. Los falsos rumores están incendiando Internet y las calles: ¿cómo acabar con ellos?
La polémica en que se ha visto envuelta la boxeadora argelina Imane Khelif pone de manifiesto los prejuicios de las grandes organizaciones deportivas y de la sociedad en general.
Científicos y opinión pública no coinciden, el cambio climático se politiza y los planes de descarbonización chocan contra el insidioso aumento de las inversiones en petróleo. ¿Qué formas de pensar nos llevan a tanta incongruencia?
¿Quién propaga bulos en las redes sociales? Un número muy limitado de usuarios son los principales superpropagadores de contenidos de baja credibilidad en los medios digitales.
La entrada de ‘Se Acabó La Fiesta’ en el Parlamento Europeo destaca el auge de los ‘influencers’ políticos, quienes, con discursos alternativos, desafían a los medios tradicionales y contribuyen a la polarización social.
El escenario digital, como ha puesto de manifiesto la acción ‘All eyes on Rafah’, reconfigura la comunicación social y conceptos como participación activa o compromiso ciudadano entre los jóvenes.
Las estrategias electorales de la antigua Roma, incluidas la propaganda, los rumores y la desinformación, siguen siendo relevantes hoy en día. Existen muchos paralelismos históricos con las campañas actuales y la continua lucha por el poder político y la influencia.
La participación en las elecciones europeas del 9 de junio es crucial para evaluar el impacto de la desinformación. Factores como la indecisión de los votantes, el auge de partidos populistas y las estrategias digitales de desinformación influyen en los resultados.
Bulos, noticias falsas, mentiras, desinformación, teorías de la conspiración, infodemia… Las formas de llamar a este virus que infecta nuestra vida digital son muchas. La realidad es solo una: ataca por todos los flancos.
La alfabetización digital y mediática es el gran desafío si queremos minimizar el impacto que genera la nueva cultura de la desinformación.
Colectivos vulnerables como las minorías étnicas o religiosas, migrantes o individuos con una identidad sexual no normativa son víctimas a diario de noticias falsas y discursos de odio sin que nadie se manifieste en las calles pidiendo que cese el acoso.
Las críticas de Max Weber a la política negativa son aún válidas para esfera pública y la comunicación. En su carta a la ciudadanía, Pedro Sánchez se refirió a la “máquina de fango” y a otro enfoque de la política.
Los Estados tratan de combatir la desinformación generada con IA a ritmo de ley, mientras la tecnología dispara contenidos fraudulentos y mensajes de odio a toda velocidad.
El “síndrome de la Habana” se asocia a trastornos cerebrales en personal de embajadas estadounidenses, especialmente en Cuba. Aunque se especula sobre causas y responsabilidades, no hay evidencia clara. Sin embargo, hay sugerencias de que Rusia podría estar involucrada exacerbando la desconfianza en las democracias occidentales.
Las clases de ciencias son el lugar y momento idóneos para enseñar al alumnado a ejercer su capacidad crítica ante la avalancha de información.
Los expertos proponen estrategias desde la alfabetización digital hasta la regulación legislativa para preservar la calidad informativa y el derecho a la información veraz. Es necesario luchar contra la desinformación respetando la libertad de expresión. Y es fundamental la transparencia y la responsabilidad tanto de medios como de usuarios para combatir la “infodemia”.
‘Japón alerta de una bacteria carnívora y mortal que podría llegar a España’, rezaba un titular reciente en prensa. ¿Hay motivos para la alarma? La realidad es que no.
En los últimos años han proliferado en redes sociales vídeos que muestran combinaciones sorprendentes de plantas. Aunque la ciencia de los injertos ha avanzado mucho, se trata de contenidos virales completamente falsos.



















