Articles on CO₂
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Las emisiones debidas al uso masivo que hacemos de internet no reciben la atención que merecen. Suponen alrededor del 4% de los gases de efecto invernadero producidos a nivel mundial.
Podemos extraer algunas lecciones de los efectos ambientales positivos de la crisis de COVID-19 y conclusiones sobre los cambios que deberíamos adoptar para combatir la emergencia climática.
El confinamiento y el parón en la actividad económica han provocado una importante reducción de la contaminación, pero no es duradera.
La reducción de la contaminación y de los accidentes de tráfico son datos positivos, pero faltan alternativas para permitir la actividad física al aire libre minimizando el riesgo de contagio. El coche debería ceder sus espacios a la bicicleta y al peatón.
Los sumideros terrestres absorben cada vez menos CO₂ y es previsible que en apenas unas décadas los ecosistemas emitan más dióxido de carbono del absorbido.
La tecnología de captura y almacenamiento de dióxido de carbono no ha conseguido hasta ahora disminuir las emisiones globales, y se nos acaba el tiempo.
En 2018 el transporte aéreo comercial fue responsable de la emisión de 918 millones de toneladas de CO₂ a nivel mundial.
Sembrar el planeta de bosques, como sugiere el Foro de Davos y apoya Donald Trump, no va a contrarrestar el CO₂ liberado durante millones de años e, incluso, puede aumentar las emisiones de este gas.
La 25ª Conferencia de las Partes no ha servido de nada porque los países son miopes. Cuando vean será tarde.
En la COP 25 de Madrid se firmarán acuerdos, pero estos no servirán de nada si quedan solo en palabras.
Los científicos avisaron del cambio climático en 1979, pero su mensaje tardó décadas en ser asumido.
El agua bombeada desde minas y pozos puede ser utilizada para calentar o refrigerar edificios. Así se hace ya en Asturias.
No desperdiciar las sobras de las comidas, usar menos envoltorios, comprar con conciencia y reutilizar la decoración son algunas de las propuestas para reducir la huella de carbono en unas fechas de consumismo exacerbado.
Gobiernos y ciudades apuestan cada vez más por la llamada movilidad limpia. Sin embargo, no debemos olvidar los impactos sociales y medioambientales de estas nuevas tecnologías.
Los analgésicos, el vino y los chalecos salvavidas son tres de los muchos productos que dependen del dióxido de carbono.














