Articles on privacidad
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Cada vez circulan más stickers de personas reales captadas en momentos divertidos o chocantes. Esto plantea una pregunta que no nos nos hacemos antes de pulsar “enviar”: ¿es legal convertir la imagen de otra persona en una broma? ¿Y difundirla sin su consentimiento?
Las relaciones románticas con la IA no son ciencia ficción y tienen un recorrido similar al de las relaciones entre humanos, aunque detrás hay una máquina que recoge los datos personales e íntimos que le proporciona su pareja humana.
A la hora de proteger el derecho a la intimidad de un menor, la responsabilidad legal en internet es compartida: no solo recae en quienes publican su imagen sin consentimiento, también en quienes la modifican para convertirla en meme y en quienes la difunden y comparten.
Los videojuegos tratan multitud de datos personales y no siempre somos conscientes de cuáles se tratan ni para qué. Conocer cómo podrían violar nuestros derechos y libertades, y en concreto nuestra privacidad, nos ayuda a jugar con más cautela.
¿Es razonable que los organismos gubernamentales europeos empleen Whatsapp como herramienta de trabajo? Soberanía digital, seguridad y sistemas críticos son algunos de los conceptos que están impulsando su sustitución por sistemas propios.
La inteligencia artificial ya está en hospitales: diagnostica, prioriza y recomienda tratamientos. ¿Están preparados nuestros derechos para esta nueva medicina?
La ciberseguridad y la inclusión digital son dos de los grandes retos a los que se enfrenta el proyecto de euro digital, que podría ponerse en marcha antes de que acabe esta década.
Lo más preocupante no es que paguemos con datos, tiempo o atención, sino que, al no pagar con dinero, dejamos de sentir que estamos pagando. Cuando no sentimos pérdida, no sentimos conflicto… y el sistema nos parece neutral.
Si se pretende controlar el acceso a determinada información en internet, en base a la edad, es imprescindible que el sistema proteja la privacidad y que accesible para todo el mundo.
El problema no está en que las máquinas reconozcan lo que ven, sino en que interpreten lo que creen que esa imagen dice sobre nosotros. Y ahí surge una pregunta clave: ¿están diseñadas para servir nuestros intereses o para explotar patrones de comportamiento que ni siquiera reconocemos?
Hemos convertido el cuerpo humano en un espacio computacional donde se genera y procesa información médica de forma continua. El concepto de “dato viviente”, actualizado y monitorizado en tiempo real, requiere un acercamiento ético que respete la privacidad del paciente.
La IA permite reducir drásticamente el tiempo de exploración en resonancias magnéticas, aliviando listas de espera en hospitales. ¿La clave? Utilizar datos simulados en su entrenamiento para obtener imágenes precisas en cuestión de minutos.
Decidir por nosotros, recomendarnos qué hacer, dirigir los robots de una fábrica… Son algunas de las cosas que pueden hacer los algoritmos, un término de origen árabe que se refiere al conjunto de pasos que pueden llevarnos a realizar un objetivo.
En una criptomoneda como Bitcoin, cualquiera puede saber quién paga a quién. Una de las herramientas disponibles para mejorar la privacidad son los mezcladores de monedas. Con ellos, un conjunto de remitentes y destinatarios pueden esconder sus relaciones financieras de cualquier observador indiscreto.
La concentración de poder que propone este gigante tecnológico debe ser cuestionada, permitiendo el desarrollo de alternativas y nuevos servicios que promuevan la libre competencia de mercado.
Garantías de privacidad, gestión de grandes volúmenes de información y tiempos más cortos de respuesta del algoritmo son las tres ventajas que aporta el ‘machine learning’ colaborativo o aprendizaje federado.
Cuando compramos un cheque regalo para un amigo, estamos pagando con algo más que con dinero. También entregamos nuestros datos personales y valiosa información sobre nuestra relación con aquel a quien vamos a a regalársela.
¿Cómo proteger la privacidad de nuestros datos personales y la autenticidad de los productos que compramos con un solo clic? ¿Cómo intercambiar información de forma segura en el Internet de las Cosas? IOTA podría ser la respuesta.
A partir del 26 de junio Meta utilizará fotos y datos de usuarios de Instagram y Facebook para alimentar su IA. Y no es ilegal. Ya lo hacen otras redes sociales. Plantear que paguen por su uso no es descabellado.
Más del 80% de las aplicaciones que envían datos personales podrían estar incumpliendo la ley de protección de datos sin conocimiento de los usuarios. Proyectos como autoGDPR, de la UPM, proponen ayudar a velar por esa privacidad violada.



















