Articles on microplásticos
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La recientemente aprobada ley de residuos y suelos contaminados establece un marco más riguroso para el tratamiento de los neumáticos usados, pero aún hay que dar respuesta a aquellos ya presentes en el medio ambiente.
Un estudio reciente ha simulado el proceso de digestión gastrointestinal de microplásticos ingeridos accidentalmente o respirables para buscar posibles efectos nocivos para la salud. Y los ha encontrado para el caso del bisfenol A.
Existen más de 3.000 sustancias químicas diferentes asociadas a los materiales plásticos, de las cuales más de 60 se consideran sustancias de alto riesgo para la salud. A dos de ellas, BPA y ftalatos, la Ley de Residuos española acaba de ponerles el veto.
En un estudio reciente, los autores han detectado microplásticos en el producto de plantas de compostaje que se emplea como fertilizante natural en suelos agrícolas.
Si recientemente ha comprado el típico tetrabrick de bebida individual que incluye pajita, habrá observado que esta es de cartón.
Uno de los grandes problemas del plástico es precisamente una de sus características, su alta resistencia. Por eso, su permanencia en el medio es muy alta y pone en peligro la salud de los animales.
La presencia de contaminantes emergentes, como microplásticos, fármacos y conservantes, no para de crecer. Estudiar su presencia, origen y efectos tóxicos permite conocer la magnitud del problema.
Identificar las fuentes de estos contaminantes, los factores que influyen en su transporte y su efecto en los ecosistemas acuáticos permitirá desarrollar estrategias para reducir su acumulación.
En un reciente estudio, las autoras han analizado los aditivos plásticos presentes en distintos tipos de mascarillas y sus posibles efectos en la salud.
En un estudio pionero, los autores han detectado la presencia de microplásticos y otros materiales adheridos al cuerpo de las abejas. Estos insectos actúan como biomarcadores de contaminación.
Los filtros de cigarrillos liberan millones de toneladas de microfibras que pueden viajar largas distancias por el aire o por el agua y ser ingeridas por todo tipo de organismos, incluido el hombre.
La azitromicina y la claritromicina, antibióticos que se encuentran bajo observación por la UE debido al riesgo que pueden suponer para los ecosistemas acuáticos, se adhieren a los microplásticos, que les llevan hasta donde no llegarían solos.
En el océano se acumulan entre 4,8 y 12,7 millones de toneladas de residuos plásticos que constituyen una trampa mortal para especies de tortugas marinas, cetáceos y peces.
El cambio climático, la contaminación, la gestión de los recursos naturales y el impacto de las actividades humanas en la naturaleza han continuado como mar de fondo durante este 2020 pandémico.
Por primera vez, los autores han demostrado de forma directa la presencia de microplásticos en la atmósfera a gran altitud. Estas partículas pueden viajar miles de kilómetros antes de depositarse.
El hallazgo de que un animal tan común puede generar una gran cantidad de nanoplásticos en cuestión de días es preocupante.
Los microplásticos añadidos a productos que utilizamos diariamente mejoran sus propiedades y efectividad, pero tienen un alto coste ambiental. No siempre es obligatorio incluirlos en las etiquetas.
Las mascarillas y guantes no son reciclables. Su mala gestión provoca que acaben en el suelo de las ciudades, las playas o el océano, donde pueden causar efectos negativos en la fauna.
Hemos encontrado altas concentraciones de microplásticos en los sedimentos de lagunas de La Mancha Húmeda.
La pandemia ha provocado un aumento en el uso del plástico tanto en hospitales como en los hogares. Muchos de los residuos generados no pueden ser reciclados y son incinerados o acaban en vertederos.

















