Articles on lluvia
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La abundancia puntual de agua y unos embalses llenos no eliminan el riesgo de sequía. Es en épocas húmedas cuando las medidas de gestión ayudan a prevenir riesgos futuros.
La floración es el resultado de un delicado ajuste entre múltiples señales ambientales que van más allá de la disponibilidad de agua.
Perder suelo significa perder capacidad productiva y biodiversidad. Esta es una de las consecuencias de los temporales, cuando coinciden una alta intensidad de lluvia con una baja capacidad de infiltración.
Tanto en áreas urbanas como rurales pueden aplicarse distintas soluciones tradicionales y basadas en la naturaleza para aprovechar el agua y fomentar la recarga de acuíferos.
La persistencia meteorológica es la tendencia a continuar o a repetirse una determinada situación, como el paso de borrascas.
Fruto de miles de millones de años de procesos geológicos y químicos, la salinidad del mar es una evidencia tangible de la interacción y el equilibro entre la atmósfera, la tierra y el océano.
Hace 1,5 millones de años, unas lluvias torrenciales dejaron su impronta en el yacimiento de Barranco León (Orce, Granada). Los arqueólogos aún investigan cuáles fueron las pérdidas humanas y materiales en aquella catástrofe.
La geología y, en particular, el estudio de las paleoinundaciones, puede estimar el riesgo de inundación de nuestras casas, atendiendo al lugar en el que se encuentran.
Plateamos el problema desde el punto de vista de la física para intentar calcular la cantidad de agua que nos caerá encima en función de nuestra velocidad.
Los científicos no se ponen de acuerdo sobre cómo cambiará el clima en las distintas regiones de la Tierra. La evolución de las lluvias es una de las variables más escurridizas y difíciles de ajustar en la ecuación.
El drenaje del agua de lluvia es algo fundamental para las ciudades, pero su diseño no siempre es sostenible y eficiente, sino que puede llegar a pecar de simplista.
Los registros históricos del Observatorio Fabra, en Barcelona, no sugieren una reducción significativa de la precipitación, pero sí muestran la acumulación en el último decenio de los años más secos.
La fascinación de la humanidad por el olor de la tierra mojada tras la lluvia viene de lejos. Quizás porque hace siglos necesitábamos olfatear el petricor para encontrar agua.
Investigando técnicas ancestrales en Sierra Nevada y en los Andes se puede luchar eficazmente contra los efectos del cambio climático.
A 10.000 metros de altura, la atmósfera está plagada de microorganismos. Millones de bacterias y de virus caen del cielo cada día en cada metro cuadrado de nuestro planeta.
Las DANA tienen poco que ver con las gotas frías, pero en la dinámica atmosférica de altura están muy relacionadas con los domos, las olas de calor que se han vivido en España.
Aumenta la evidencia de que, a medida que el clima se calienta, la cantidad de precipitación de las fuertes tormentas está aumentando, especialmente en el centro y este de Estados Unidos.
El proyecto MEDIFLOOD ha permitido crear el catálogo más completo de inundaciones en la vertiente mediterránea peninsular ocurridas durante los últimos mil años.
Un experto en meteorología explica de dónde proviene el ‘petricor’, ese agradable olor a tierra que acompaña a las primeras gotas de lluvia.


















