- Profesora Contratada Doctora. Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica, Alimentaria y de Biosistemas, Universidad Politécnica de Madrid (UPM)
España alberga un amplio patrimonio, tanto natural, compuesto por zonas verdes en las ciudades y reservas de biodiversidad, como cultural e histórico, con 15 ciudades Patrimonio de la Humanidad.
La falta de formación, la lentitud de los procesos naturales cuando se buscan beneficios a corto plazo y la escasa financiación e incentivos son algunas de las trabas al aumento de la naturación urbana.
Mientras el mundo rural pierde población, el urbano se congestiona cada vez más. La única solución es implantar medidas que estabilicen las salidas del campo y atraigan urbanitas a los pueblos.
Para que los habitantes de las ciudades tengan una zona verde a menos de 300 metros, como recomienda la OMS, no basta con construir más parques, también hay que recurrir a cubiertas y fachadas con vegetación.
La incorporación de vegetación en las ciudades, a través de parques y cubiertas verdes, mejora la calidad del aire, las temperaturas y aporta espacios de encuentro y ocio.
Los espacios verdes aportan soluciones basadas en la naturaleza para abordar problemas urbanos como la contaminación, la alimentación de cercanía, la salud, las relaciones sociales y el empleo.
La pandemia, la guerra de Ucrania y la subida de precios de la energía ponen en jaque el sistema alimentario actual. ¿Quiénes, cómo y cuándo deben actuar para cambiarlo?
Instalar vegetación en balcones, paredes, cubiertas y barrios contribuye a mejorar las ciudades movilizando recursos urbanos desaprovechados.
Problemas globales como la pandemia de covid-19, medidas administrativas como el Brexit o catástrofes naturales pueden desestabilizar los sistemas alimentarios.
Si bien en la antigüedad o en ciertos ámbitos se recurre a las profecías, la ciencia hace predicciones basadas en evidencias y datos.
La masificación de las ciudades es la consecuencia de la despoblación del campo. Pero existen problemas a ambos lados: tanto el mundo urbano como el rural deben adaptarse a los cambios.
Los planes de recuperación de los espacios urbanos tras un desastre, ya sea natural o humano, se pueden aprovechar para aumentar su sostenibilidad y la calidad y número de infraestructuras verdes.
La creación de zonas naturadas en las ciudades contribuye a mejorar su calidad ambiental y pueden tener funciones como la obtención de alimentos, el ocio o incluso el impulso de nuevos negocios.
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