Las tecnologías de captura directa del aire atrapan el dióxido de carbono mediante filtros, membranas o sustancias líquidas. Este tipo de soluciones son necesarias para alcanzar los objetivos de reducción de emisiones.
- Catedrático emérito de Estratigrafía y Geología Histórica, Universitat de Barcelona
Utilizar el dióxido de carbono para fabricar productos de uso masivo permite que este gas quede capturado y no sea emitido a la atmósfera.
La UE ha exigido a los países miembros que llenen sus almacenamientos de gas al 80 % de su capacidad antes del 1 de noviembre de 2022 para garantizar la seguridad del suministro el próximo invierno.
La infraestructura de plantas de regasificación de gas natural licuado y la disponibilidad de los suministros provenientes de otros países determinan las opciones de los diferentes Estados.
La sostenibilidad energética depende de tres factores: el impacto ambiental, la economía y la seguridad, fiabilidad y calidad de los suministros. La UE ha descuidado los dos últimos.
En 2018 el transporte aéreo comercial fue responsable de la emisión de 918 millones de toneladas de CO₂ a nivel mundial.




