- Profesora de Comunicación Digital en la UCJC. Formación para el buen uso de la tecnología y divulgadora sobre Bienestar Digital. CEO de Educación Digital para Familias. Autora “Conectados” y “Crecer con pantallas”., Universidad Camilo José Cela
A la hora de proteger el derecho a la intimidad de un menor, la responsabilidad legal en internet es compartida: no solo recae en quienes publican su imagen sin consentimiento, también en quienes la modifican para convertirla en meme y en quienes la difunden y comparten.
Alejar a los menores de las pantallas no evitará que se enfrenten a los riesgos. Únicamente la prevención y la educación pueden hacer que estos disminuyan o se atenúen.
¿Quién tiene derecho a compartir la imagen de un menor? Exponemos las razones para escuchar a los adolescentes cuando nos piden que no compartamos imágenes suyas en internet.
En plena era de la posverdad en la que las grandes plataformas han perdido el control para poder dar veracidad y legitimidad a los contenidos que albergan se hace más que necesaria la formación y educación de las nuevas generaciones digitales.
El 26 de julio se celebra el Día Internacional de los Abuelos, una fecha que nos recuerda la gran brecha digital que existe entre ellos y las generaciones posteriores. Solo el 27,9 % de las personas mayores de 74 años ha utilizado Internet en los tres últimos meses en España.
El Día de Internet Segura es buen momento para alertar sobre los retos virales, especialmente los de la plataforma TikTok. Muchos de ellos se están convirtiendo en un peligro para los menores. La muerte de una niña en Italia ha hecho saltar las alarmas sobre los riesgos de una ‘app’ que utilizan millones de menores sin supervisión.
Se conoce también con el nombre de “binge drinking”. Se trata del consumo de alcohol “por atracón” por parte de los menores, que encierra consecuencias muy peligrosas para ellos y que se hace aún más habitual en estas fechas. Así podemos prevenirlo.
Los padres están obligados por ley a proteger la imagen de sus hijos. Los menores de 14 años no pueden tener presencia en las redes sociales. ¿Por qué hay cientos de niños “influencers” entonces? En Francia ya se ha propuesto una Ley del Youtuber Infantil, mediante la cual se requerirá permiso administrativo para este tipo de actividad.
El pasado verano comenzó a escucharse su nombre: “Among us”. El juego que salió al mercado en 2018 está arrasando de manera vertiginosa y solo en dispositivos móviles ya lleva más de 86 millones de descargas. La clave del éxito: su sencillez y su capacidad para unir generaciones dándole al botón.
Los juegos de azar necesitan de manera urgente una legislación nacional que los regule. Pronto comenzará a funcionar en España una ley que traerá restricciones a una actividad con grandes perjuicios financieros y para la salud. Regular la publicidad será uno de los puntos de partida.
Sí, es una realidad: en tiempos de confinamiento el uso de pantallas por parte de los jóvenes aumenta a diario. Pero, ¿acaso podemos reprochárselo? Intentemos que hagan un uso racional con una serie de pautas, y hagámonos a la idea de que en estas semanas hay que ser más flexibles con ellos.
Una de las aplicaciones más populares entre los jóvenes y con más usuarios del mundo consigue viralizar el COVID-19 utilizando el humor. Miles de personas la están utilizando para sobrellevar mejor la pandemia a través de los vídeos caseros. Los expertos animan a usarla, pero siempre que se lea bien su política de privacidad.
Muchos videojuegos utilizan el gancho de los “cofres botín”: los jugadores consiguen o compran esta especie de “sobres sorpresa” para intentar obtener, de forma aleatoria, mejores personajes, accesorios u otros productos. Son tentaciones que en muchos casos se convierten en adicciones, especialmente entre los menores.
¿Por qué lo llaman adicción cuando quieren decir uso abusivo? Muchos
jóvenes usan las pantallas en exceso, pero no por ello son adictos. Lo importante es que las familias sepan detectar cuándo existe un problema. En este artículo se explica cómo hacerlo.
Le hemos preguntado a algunos de los más de 1.200 autores que han publicado en The Conversation en español por qué lo hacen. Estas son sus respuestas.
La mayor fuente de información de los jóvenes son Youtube y las redes sociales, muchas de ellas las de sus famosos favoritos. Es necesario que reciban formación crítica para que adquieran la capacidad de elegir las fuentes fiables correctamente.
Los asistentes virtuales y altavoces inteligentes nos espían. Un batallón de lingüistas nos escucha, aunque no durante las 24 horas del día. El asunto no es más peligroso que permitir a muchas aplicaciones acceder a nuestra agenda o nuestra cámara del móvil.
La práctica cada vez más habitual de compartir fotos de nuestros hijos en redes sociales, especialmente en esta época del año, entraña riesgos presentes y futuros. Los pequeños tienen derechos en este ámbito y los padres, muchas obligaciones que no todos cumplen.
A pesar de las alertas de los expertos, la violación de la intimidad a raíz del “sexting” se sigue produciendo entre adultos y adolescentes. Es delito y está penado. Solo la educación temprana y el respeto podrán con él.
La sobreexposición en internet de los jóvenes hará que creen una huella digital que pueda no beneficiarles en el futuro. Estas son las claves para que padres e hijos puedan controlarla.
¿Acompañamos a nuestros hijos en el proceso de digitalización de su ocio? La respuesta es que muchas familias desconocen lo que los menores hacen frente a las pantallas. La supervisión es imprescindible.
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