- Catedrático emérito, Universidad Politécnica de Madrid (UPM)
Los fuegos en los bosques representan un enorme reto medioambiental y socioeconómico con consecuencias directas en la biodiversidad, los recursos naturales, la economía rural y la calidad de vida de la población a largo plazo.
Los refugios climáticos y el aumento de zonas verdes convierten las ciudades en lugares más habitables en condiciones de altas temperaturas.
La Unión Europea ha llegado a un acuerdo para firmar un pacto comercial con el Mercado Común del Sur (Mercosur) que provoca protestas y críticas en el sector agrario.
Las estrategias de adaptación a las altas temperaturas han supuesto una reducción de hasta un 80 % en la mortalidad, pero todavía hay margen de mejora.
En las guerras comerciales no hay vencedores absolutos sino ganadores y perdedores (países, empresas, usuarios) según y cómo les afecten las medidas aplicadas. En todo caso, consumidores y usuarios siempre salen perjudicados.
Los conflictos en el comercio internacional pueden acabar afectando a sectores que no tienen nada que ver con la disputa original. La subida de aranceles de la UE a los coches eléctricos chinos pone en riesgo al porcino y al brandy europeos.
La innovación puede ser accidental, como sucedió con descubrimientos como la radiactividad o la penicilina, pero también se puede buscar en encuentros o incluso estar inspirada en la naturaleza.
Las posturas de algunos grupos de agricultores que ven en las medidas para fomentar la sostenibilidad un obstáculo chocan con las de los ecologistas que abogan por evitar la degradación ambiental de los cultivos.
El fortalecimiento del sistema alimentario para proteger a los agricultores debe estar enfocado a reforzar su estructura, evitar la competencia desleal y asegurar la viabilidad económica de las explotaciones sostenibles.
Los agricultores se enfrenta a diferentes presiones que han ido fraguando la insatisfacción que manifiestan en sus protestas de los últimos días en Europa.
España alberga un amplio patrimonio, tanto natural, compuesto por zonas verdes en las ciudades y reservas de biodiversidad, como cultural e histórico, con 15 ciudades Patrimonio de la Humanidad.
Recientemente, se ha celebrado en Berlín el Congreso Internacional de Infraestructuras Verdes. Allí, los representantes de diferentes ciudades expusieron sus proyectos de sostenibilidad y naturación más recientes.
Analizar adecuadamente los cambios en los precios y los márgenes en la cadena de valor es imprescindible para identificar qué está fallando en el sistema alimentario y tomar las medidas adecuadas en un sector con un alto impacto social.
Los estudios y análisis producidos por expertos son una valiosa fuente de información e ideas para buscar soluciones ante problemas en el sistema alimentario, como el aumento de los precios y el desabastecimiento.
La falta de formación, la lentitud de los procesos naturales cuando se buscan beneficios a corto plazo y la escasa financiación e incentivos son algunas de las trabas al aumento de la naturación urbana.
El doble reto de acabar con el hambre y, a la vez, proteger el medio ambiente exige soluciones innovadoras. Desde los cultivos verticales hasta las técnicas CRISPR o la impresión 3D de alimentos.
Mientras el mundo rural pierde población, el urbano se congestiona cada vez más. La única solución es implantar medidas que estabilicen las salidas del campo y atraigan urbanitas a los pueblos.
Para que los habitantes de las ciudades tengan una zona verde a menos de 300 metros, como recomienda la OMS, no basta con construir más parques, también hay que recurrir a cubiertas y fachadas con vegetación.
La incorporación de vegetación en las ciudades, a través de parques y cubiertas verdes, mejora la calidad del aire, las temperaturas y aporta espacios de encuentro y ocio.
Los espacios verdes aportan soluciones basadas en la naturaleza para abordar problemas urbanos como la contaminación, la alimentación de cercanía, la salud, las relaciones sociales y el empleo.
La pandemia, la guerra de Ucrania y la subida de precios de la energía ponen en jaque el sistema alimentario actual. ¿Quiénes, cómo y cuándo deben actuar para cambiarlo?
Instalar vegetación en balcones, paredes, cubiertas y barrios contribuye a mejorar las ciudades movilizando recursos urbanos desaprovechados.
Problemas globales como la pandemia de covid-19, medidas administrativas como el Brexit o catástrofes naturales pueden desestabilizar los sistemas alimentarios.
Si bien en la antigüedad o en ciertos ámbitos se recurre a las profecías, la ciencia hace predicciones basadas en evidencias y datos.
La masificación de las ciudades es la consecuencia de la despoblación del campo. Pero existen problemas a ambos lados: tanto el mundo urbano como el rural deben adaptarse a los cambios.
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