- Catedrática de Biología Celular (UPV/EHU), Licenciada en Bellas Artes, Life Member Clare Hall Cambridge (UK). Directora del Grupo Oftalmo-Biología Experimental (GOBE), Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea
La gran intensidad luminosa del sol puede quemar las células que perciben la luz en nuestros ojos, y esa quemadura puede ser irreversible. Lo malo es que no hay aviso previo: no percibimos dolor, por lo que podemos darnos cuenta del daño demasiado tarde.
Un tipo de neuronas presentes en la retina es más resistente a las afecciones que causan la ceguera. Conocerlas bien podría mejorar los tratamientos en patologías como el glaucoma.
Un estudio de los ojos de tres rorcuales varados en las costas españolas ha permitido desvelar cómo ven las ballenas.
Una investigación revela por qué los estragos neuronales causados por el glaucoma comienza en la periferia de la retina, y no en su parte central. Por eso, cuando los pacientes detectan la pérdida de visión, ya suele ser tarde.
Al glaucoma se le conoce también como la enfermedad silenciosa, porque la ceguera comienza por la muerte de neuronas en la periferia del ojo. En el día mundial de la visión, recordamos que es la enfermedad neurodegenerativa más frecuente.
Cuando se detecta la pérdida de visión causada por esta enfermedad suele ser ya demasiado tarde. Los tratamientos solo sirven para detener su progresión. No obstante, los últimos hallazgos acercan la posibilidad de encontrar una cura.
En torno a un 30 % de la población mayor de 50 años sufre este trastorno, que se manifiesta con picor, enrojecimiento, visión borrosa… Discernir la causa es fundamental para elegir el tratamiento más adecuado.
Varias investigaciones han demostrado que el análisis de las lágrimas, menos invasivo que la extraccion de sangre, puede ayudar a diagnosticar enfermedades como el párkinson o el cáncer de mama.
En España, al menos un 2% de la población es ciega o tiene baja visión. Y eso les dificulta adaptarse al distanciamiento higiénico o a las limitaciones de uso de señalizaciones táctiles.
Hemos oído hasta la saciedad que las principales vías de entrada del SARS-CoV-2 son las mucosas bucales, nasales y oculares. ¿Convierte eso a las lágrimas en fuente de contagio?
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