- Profesor. Director de la Consultoria Social Empresarial ICADE, Universidad Pontificia Comillas
No todos los indicadores con los que se mide la pobreza de un país miden lo mismo. Según el último informe de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en España, un 26 % está en situación de privación material severa, pero eso tiene sus matices.
La actividad de las empresas tiene una dimensión social y medioambiental que ha de evaluarse. En España el Estado de Información No Financiera ya es obligatorio y busca estandarizar criterios.
A finales de 2021 la Comisión Europea presentó su Plan de Acción para la Economía Social: una batería de medidas con las que se propone incrementar el PIB comunitario de la economía social del 6% actual al 15%.
Mientras que los resultados sociales son el efecto directo de una acción o proyecto, los impactos sociales se refieren a la transformación y mejora (a corto, medio y largo plazo) que se deriva de ellos.
La incorporación de los principios de impacto social, medioambiental y de gobierno (modelo ESG) a la estructura empresarial obliga a emplear nuevos métodos de gestión y de operaciones.
¿Qué ha movido a las farmacéuticas a desarrollar una vacuna contra la Covid-19? ¿Qué valor social esperan generar? ¿Qué beneficio económico obtener? ¿Se pueden combinar ambos?
Cumple medio siglo el artículo de Friedman, que ancló la idea de que la única responsabilidad de la empresa es maximizar beneficios. Ahora se habla de que esta debe crear valor para toda la sociedad y no solo para sus accionistas.
Más allá de la responsabilidad social corporativa tradicional, en esta nueva época las empresas deben buscar no sola la rentabilidad, sino también generar un impacto social positivo.
Tras la Estrategia 2020 por una economía “inteligente, verde e incluyente”, la UE presenta el Plan para la economía circular para informar mejor al consumidor y hacer más sostenibles los productos.








