Articles on riesgos naturales
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En un mundo marcado por una incertidumbre constante y el avance del cambio climático, la inteligencia artificial y los conflictos geopolíticos, ya no sirven los paradigmas pasados para responder a las crisis.
La geología, a menudo invisible en las decisiones políticas y de planificación, está en todas partes: condiciona el terreno donde construimos, los recursos disponibles, el agua que bebemos y los riesgos que nos pueden afectar.
Conociendo los factores que contribuyeron a agravar el desastre, he aquí algunas medidas que deberían ponerse en marcha para que las lluvias intensas no vuelvan a tener unas consecuencias tan trágicas.
Los incendios siguen evolucionando: muchos se clasifican como de sexta generación, prácticamente imposibles de extinguir, y ya no afectan sólo a terrenos forestales, como han demostrado los de este verano.
Aunque la intensidad y frecuencia de algunos fenómenos ha aumentado debido a la actividad humana, otros dependen únicamente de la dinámica natural.
El evento Carrington de 1859 hoy podría costar hasta 2,6 billones de dólares. La dana de Valencia nos recuerda que los desastres “imposibles” sí ocurren.
Gracias a la monitorización del glaciar Birch se lograron mitigar las consecuencias para la población de la avalancha que generó su colapso el pasado 28 de mayo.
Partiendo de una red de monitorización de puntos críticos de inundación, estas herramientas evalúan el riesgo y comunican el peligro a la población.
Es necesario establecer una interacción más fluida entre agencias meteorológicas, gestores de emergencias e investigadores para dar respuesta a una necesidad social acuciante.
Este artículo explora el efecto de los desastres naturales sobre el comportamiento de los inversores institucionales y cómo ese comportamiento afecta a la información que se refleja en los precios de las acciones.
Los manglares pueden evitar el gasto de 65.000 millones de dólares al año en perjuicios causados por las tormentas. La protección de estos hábitats podría financiarse como la construcción de diques.
Los datos disponibles permiten predecir el riesgo de aludes, pero aún existen factores que hacen difícil paliar sus efectos en el entorno.











