Articles on oso pardo
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Las condiciones que encontraban grandes carnívoros como el lobo, el lince y el oso pardo en España hace cien años, y que marcaban su distribución en el territorio, no son las mismas que las actuales.
La convivencia entre humanos y especies como el lobo y el oso pardo es posible, pero algunos partidos y grupos de presión se basan en información infundada para alimentar la controversia.
El oso pardo se enfrenta a nuevos retos sanitarios, en un hábitat donde convive con otras especies silvestres, animales domésticos y personas.
¿Cómo estudiar el estado de salud del oso pardo sin necesidad de molestarle ni capturar ejemplares? La respuesta está en sus heces.
La mayor parte de estudios sobre la comunicación entre los mamíferos se ha centrado en señales químicas y acústicas, pero estos animales también utilizan mensajes visuales para dar información a otros individuos de su especie.
Las herramientas legales de protección de las diferentes comunidades autónomas llevan décadas sin revisarse y no consideran la distribución actual del plantígrado, lo que puede perjudicar su conservación.
Conocer cómo afectará el calentamiento global a las plantas que sirven de alimento a los úrsidos permite diseñar medidas de conservación que tengan en cuenta posibles cambios futuros en sus poblaciones.
Necropsias realizadas en osos pardos durante los últimos 20 años revelan que su fallecimiento está relacionado, principalmente, con el hombre e infecciones como la hepatitis infecciosa canina.
Identificar zonas potencialmente habitables y desarrollar estrategias para permitir la expansión de las poblaciones son medidas cruciales para la supervivencia del oso pardo en el norte peninsular.






