Articles on inmigración
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La inmigración es algo que celebrar, no algo que temer. Existen muchas más oportunidades que problemas derivados de ella y son algunos políticos quienes más daño hacen a los inmigrantes con sus discursos.
La postura de los docentes ante las lenguas nativas en el aula es determinante en las políticas que se adoptan para integrar al alumnado inmigrante.
Las trabajadoras de invernaderos almerienses y onubenses, obligadas a vivir en chabolas, no pueden conseguir papeles: al no ser consideradas vecinas, no pueden acreditar su arraigo en el país.
Las terribles muertes de la pasada semana junto a Melilla y dentro de un camión en EE.UU son consecuencias de las políticas de externalización de fronteras y de disuasión que Europa y EE.UU. están aplicando.
Los alumnos inmigrantes tienen una mayor tasa de abandono escolar. Un factor invisible son los prejuicios y las expectativas más bajas de los propios docentes.
La literatura clásica está llena de temas que hablan de la experiencia de los refugiados en la actualidad, desde el Éxodo hasta ‘Las uvas de la ira’.
Los refugiados ucranianos merecen nuestra solidaridad y acogida: es también una oportunidad para mejorar toda la política de inmigración y acogida de la UE.
Un estudio que ha empleado técnicas computacionales para analizar 850 000 tuits de toda Europa entre 2015 y 2020 destaca la mayor presencia de odio en países como Italia y Grecia, algo que contrasta con los reducidos niveles de odio presentes en España, un país con unas condiciones socioculturales y económicas semejantes.
Un 72.1 % de los jóvenes chinos sienten que Occidente puede aprender de China en cuanto al “respeto por los derechos humanos”. Además, un 63.5 % sienten que Occidente puede aprender de China en cuanto a democratización.
La prestación por desempleo, a la que siguen sin derecho, es una reivindicación histórica de las personas empleadas en el hogar, un sector marcadamente precarizado, con una importante presencia de la mujer inmigrante y en muchos casos envuelto en la economía sumergida.
En el Día Internacional de los Derechos Humanos conviene recordar la polémica sobre el nuevo procedimiento de la Comunidad de Madrid para los migrantes sin permiso de residencia que necesitan acceder a los tratamientos antirretrovrales contra el VIH.
Los menores que llegan a las costas andaluzas procedentes de África se enfrentan a la invisibilidad e incluso, cuando nacen en el trayecto, a la ausencia de nacionalidad.
El ascenso electoral de partidos de derecha extrema se debe, más que al sentimiento y el voto antiinmigrante, a otras fuerzas, como la cuestión nacional o la propia ideología conservadora de sus votantes.
En España, el derecho a una vivienda digna y adecuada se ve especialmente cuestionado para determinados grupos migrantes y étnicos, que se ven discriminados y excluidos del mercado de vivienda.
La economía sumergida, independientemente de su magnitud, es un fracaso de los sistemas económico, político, social, ético y moral de un país.
Solo en 2020, más de 40 000 personas realizaron la travesía desde África a España a través de la ruta del Mediterráneo occidental. Los que no fallecen durante el viaje tampoco salen indemnes. A la travesía africana, donde se exponen a enfermedades, violencia, explotación y precarias condiciones de salud, se une la travesía marítima, donde sufren hacinamiento, hambre, quemaduras o hipotermias.
Un análisis de los tuits sobre la recepción del Aquarius en junio de 2018 ha revelado una intensificación del discurso de odio sobre migrantes y políticos tras la decisión del Gobierno.
Pese al paro, la crisis y las dificultades, los inmigrantes se han quedado en España, apostando firmemente por continuar y sacar adelante sus proyectos de asentamiento.
Como suele ocurrir, los grandes afectados por las restricciones en las fronteras serán los colectivos más vulnerables.
La gran sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) declaró hace dos semanas que, al realizar la devolución de dos inmigrantes subsaharianos que saltaron la valla de Melilla en 2014, España no violó la prohibición de realizar expulsiones colectivas de la Convención Europea de Derechos Humanos. La autora explica en este artículo por qué el alto tribunal adoptó dicha decisión.



















